miércoles, 29 marzo 2017
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Kafka en la piscina

  • Pérez Azaústre derrocha imaginación y fuerza en «Los nadadores»

    «Los nadadores»
    Joaquín Pérez Azaústre
    Anagrama
    237 págs., 16,90 euros; ebook, 12,99
     

La última novela de Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976), «Los nadadores», trae a la memoria, en una inicial asociación de títulos a «El nadador», célebre cuento de John Cheever llevado al cine por Frank Perry en 1968 y soberbiamente protagonizado por Burt Lancaster. Más allá de coincidencias circunstanciales, la obra del autor de «El gran Felton» o «La suite de Manolete» se centra en Jonás, un imaginativo fotógrafo profesional que acude diariamente a una piscina pública, haciendo de la natación un ejercicio catártico de rigurosa afirmación personal. En un solitario ambiente de escasas amistades y poca relación familiar, el relato da un misterioso giro: el protagonista percibe que varios personajes de su entorno, incluida su madre, han desaparecido del modo más incomprensible. Lo que comienza como una leyenda urbana avanza hacia la mirada sobre una sociedad atemorizada donde se confunden las identidades y se pierden valores.
Jonás fija con su cámara una opresiva realidad mientras se libera con las brazadas de su cotidiana inmersión en aguas de trascendente significado. Porque esta novela es también una fábula sobre el vacío existencial, la relativa condición del tiempo que fluye sin cesar, el carácter transitorio del amor y la ambivalente versatilidad de las relaciones humanas. La historia se plantea a la vez la función mimética de un arte que debe –o no– imitar a la naturaleza, la idoneidad de una estética social-reformista o el efecto enajenante de la banal modernidad. Es fácilmente identificable el carácter kafkiano de estas páginas, pero no se halla menos presente la huella de Beckett o de Brecht, como ejemplos artísticos del absurdo como categoría moral y denuncia civil. Con una acertada combinación de relato policíaco, intriga de ciencia-ficción, reflexión metafísica, crítica de las costumbres, utopía futurista e introspección psicológica de los personajes se construye un entramado narrativo sólido y eficaz, ameno e inteligente, exponente de una inquietante y fecunda novelística. 
 

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