lunes, 27 marzo 2017
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José Carlos Martínez: «No quiero una compañía de autor»

  • Altísimo, con casi dos metros, abre etapa tras Duato. A partir de septiembre se entregará en cuerpo y alma a su nuevo cargo. Y no lo hará de puntillas.

Fue a principios de octubre. José Carlos Martínez  revisó los estatutos y los requisitos que pedía el Ministerio de Cultura para dirigir la Compañía Nacional de Danza (CND). En su ánimo albergaba una idea, la posibilidad de retornar a España, y, una iniciativa, abrir el espectro de posibilidades a una carrera que se asoma ya al horizonte de sus últimos días (con lo que barría de un plumazo las noticias que ayer circulaban por la red –y que generaron críticas en su contra– de que había sido el Ministerio de Cultura quien le había sugerido que presentara un programa). «Quería volver a mi país, traer aquí toda mi experiencia como bailarín y coreógrafo. Comencé a pensar a qué me quería dedicar en el futuro, si me gustaría dirigir una compañía, preguntarme qué pudo aporta a la danza nacional. Incluso, si no era escogido, estaba predispuesto a entregarle mi proyecto al otro director por si quería recurrir a él o usarlo en algún momento». Desde ayer es el flamente nuevo director de la CND, elegido por unanimidad por el Consejo Artístico de la Danza, que, junto con el Cultura, han valorado la viabilidad del proyecto y que «no se desestimara el capital tan importante que tiene la CND». Al concurso, convocado por el ministerio, (la presentación de candidaturas se abrió el 27 de julio y finalizó el 15 de octubre) se presentaron 21 solicitudes, «algunos muy potentes», en palabras de Félix Palomero, director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), y 15 de ellos hombres, de España, Croacia, Francia, Ucrania, Italia, EE UU, Marruecos y Cuba.

Abierto a todos los estilos
La destemplada salida el pasado 31 de julio de Nacho Duato, con dos décadas al frente de la compañía, y la puesta en marcha del Código de Buenas Prácticas han hecho posible que el testigo llegue a manos de José Carlos Martínez (Cartagena, 1961), un ciudadanos del mundo que ayer estaba en París. Va en coche mientras habla por teléfono. Una barrera que achica las distancias, pero que  impide apreciar una estatura, casi de dos metros, que lo ha convertido en un bailarín inusual.

   Dejó su ciudad natal cuando apenas era  un adolescente y acariciaba los 14 años, porque aquí era complicado, dedicarse a una vocación que sintió desde muy temprano. Y así se convirtió en el nombre estrella de la Ópera de París. «Creo que voy a aportar mis contactos, mis conocimientos de los coreógrafos que conozco, mi punto de vista de la danza, y hablo de la totalidad de la danza. Una compañía tiene que estar  abierta a todos los estilos. La proposición de un artista es lo más importante. Lo de clásico y contemporáneo ya no vale. En Francia bailo lo mismo "El lago de los cisnes" como a Pina Bausch. Hay que construir algo sólido con el tiempo. La Compañía Nacional de Danza ya cuenta con un itinerario. Es difícil, pero ahora hay que ampliar sus posibilidades».

Una nueva etapa

Ayer, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pronunció su nombre como sucesor de Nacho Duato al frente de la CND, y el mundo de la danza cerraba filas alrededor de este nombramiento. En la Compañía se respiraba «un ambiente feliz. Se abre una nueva etapa», declaraban miembros de la institución. «Es un hombre muy querido, muy valorado tanto como profesional de la danza como humanamente. El sentimiento es unánime», añadían. Pero él, en cambio, lo toma con más calma y reflexiona sobre la calidad de los bailarines españoles: «Hay muy buenos, pero están por el mundo entero. Falta una Compañía que reúna a todos estos hombres para mostrar cuál es su potencial. Creo que la Compañía Nacional no ha bailado los suficiente en España y tiene que hacerlo».

Su llegada a la CND, que ha vivido tiempos convulsos en los últimos dos años, se produce en un momento ideal, pues a José Carlos Martínez le queda menos de un año para jubilarse como estrella de la Ópera de París, una de las mejores compañías del mundo y a la que él se incorporó en 1988. Él defiende que lo que importa de la danza es la esencia no dar muchos saltos o llegar muy alto, aunque él lo haga. «La CDN ya ha tenido, antes de Nacho Duato, un recorrido y unos giros. Es cierto que existe el modelo de la compañía de autor, pero pienso que no debería haber una sola coreografía, sino también la de nuevos creadores. Es el modelo que quiero. Es cierto que hay coreógrafos que tienen su propia compañía y que sólo tienen la danza de una única persona».

Martínez se incorporará el próximo septiembre al CDN. Pero no significa que vaya a romper los lazos con el pasado. «Voy a continuar colaborando con ellos. Tengo que bailar dos veces más en el programa que hay previsto para el año siguiente y después trabajar en un pequeño montaje. Pero es de una manera muy puntual. A partir de septiembre me entregaré en cuerpo y alma a la Compañía Nacional de Danza».  Y es que hasta ese mes estará al frente de la formación de manera interina Hervé Palito, su director artístico, que ayer volaba fuera de España. El 3 de enero la CND emprenderá una ambiciosa gira por China.

El curriculum de Martínez es abultado; ha protagonizado desde «El lago de los cisnes» (que baila hoy en París) a «Romeo y Julieta» sin olvidar piezas neoclásicas de Ashton, Balanchine, MacMillan, Grigorovich, Lifar, Cranko o Lander.Pero también ha sido bailarín principal de los grandes coreógrafos de los siglos XX y XXI: de Pina Bausch a Maurice Bejart, pasando por Mats Ek, Forsythe, Kylian, Marta Graham y Roland Petit. Para él han creado piezas Petit, Forsythe, José Montalvo, Ek, Gallotta, Blanca Li o Davide Bombana, y ha sido el artista invitado del Ballet Nacional de China, del Bolshoi y el Staatsoper de Berlín.

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