jueves, 29 junio 2017
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Marilyn: pionera en cirugía estética

  • En los años 40, los especialistas en medicina plástica se llevaban los retoques de sus pacientes a la tumba. Aumento de pecho, liftings y blefaroplastias eran las intervenciones  en pleno auge

Confirmado: la actriz Michelle Williams se meterá en la piel de Marilyn Monroe en la que será la primera película sobre la vida del mito: «My week with Marilyn». El rodaje está a punto de comenzar y no se sabe hasta dónde el guión profundizará en la vida de la actriz, pero lo que es casi seguro es que se omitirán las referencias a las intervenciones de cirugía plástica a las que, dicen, la estrella se vio obligada a someterse «por contrato» a instancias de la Twentieth Century Fox  y de unos agentes que no tenían nada que envidiar a los actuales organizadores del certamen «Miss Venezuela».
¿Sorprendido? La adicción a la cirugía no comenzó con Cher. En la época dorada del séptimo arte, allá por la década de los años 40 y 50,  los estudios cinematográficos más poderosos esbozaban a medida el rostro de las estrellas por las que decidían apostar más alto. Salvo breves apuntes en las biografías más escabrosas, poco se sabe del tema. Por aquel entonces, las intervenciones estéticas eran recuerdos que cirujano y paciente se llevaban a la tumba. Y no es de extrañar. Imaginarse a John Wayne con el camisón verde mientras baja a quirófano para ser sometido a un lifting facial hubiera menguado  su caché. Pero, por fortuna, los «paparazzi» aún no existían y al intérprete este reto le permitió seguir consiguiendo papeles en algún que otro «western» crepuscular.
En el caso de Marilyn, la historia fue bastante diferente y fueron los que decidieron convertirla en mito quienes se encargaron de buscar un cirujano discreto que perfilara su nariz, pronunciara su retraído mentón y, hasta se rumorea, aumentara su contorno pectoral. La hemeroteca habla por sí sola y estos cambios son los que le permitieron, en 1950, con 24 años, pasar de los posados «pin-up» y las películas de bajo presupuesto a las grandes producciones.

Creando un mito
Ajustar al máximo el bajo de sus faldas para obligarla a andar con su peculiar contoneo de caderas no fue el único truco  sugerido por sus consejeros.  Según relata el doctor Norman Leaf en el libro «Are those real?... True Tales of Plastic Surgery from Beverly Hills», la cirugía de la nariz fue obra del cirujano Gurdin y, en cuanto a la posible intervención del mentón, el autor asegura que ha visto unas notas manuscritas en las que el mismo cirujano detalla cómo en 1950 colocó un implante de colágeno en la barbilla de la actriz.
¿Leyenda o realidad? Como explica a LA RAZÓN el especialista en cirugía plástica Rubén García Guilarte, sobre la rinoplastia no hay duda: «Estrecharon el dorso y afinaron la punta de su nariz, justo lo que necesitaba para resaltar sus ojos y sonrisa. Lo que está en duda es el aumento de mentón, ya que por aquel entonces había que tallar los implantes y los resultados no eran como los de ahora». Aunque pueda sorprendernos, en los 40, como explica este cirujano, «el aumento de mamas estaba en pleno apogeo y las cirugías faciales – blefaroplastias, liftings y rinoplastias– ya eran algo habitual. Lo reseñable es que antes imperaba el más es más y el colectivo médico es mucho más conservador ahora».
 Cuesta imaginarse entrar en quirófano en aquellos años. Si ahora imponen respeto, entonces, como señala el doctor García Guilarte, «las cirugías dejaban cicatrices y un aspecto  artificial, ya que estaba extendido el concepto de que para perpetuar los rasgos juveniles se requería de la extirpación de grandes porciones de tejidos blandos (grasa y músculo). Hoy, la vía es justo la contraria: hay que dejar cicatrices imperceptibles y aportar volumen en aquellas zonas en las que falta. Además, las técnicas de lifting se fundamentaban en eliminar la piel sobrante, mientras que ahora sabemos que lo importante no es la piel que se elimina, sino la reestructuración de la musculatura y grasa que están por debajo de ella». Por supuesto, las condiciones que se dan ahora tampoco tienen nada que ver: «Los anestésicos son infinitamente mejores y los modernos agentes anestésicos han invalidado las objeciones de los pacientes de antes frente a la anestesia general, dado que mediante éstos tenemos un mayor control en su tensión arterial, una disminución del riesgo de sangrado y edema y una disminución de la irritabilidad cardíaca. Además, el mantenimiento de unos parámetros hemodinámicos adecuados durante la cirugía puede prevenir el deterioro postoperatorio», añade este especialista. En España por aquel entonces, no se podía apenas sospechar de estas técnicas; ¿hubiera cambiado la opinión general hacia estos artistas convertidos en mitos?


La frente de Rita Hayworth
Sobre la frente sospechosamente despejada de Rita Hayworth mucho se ha escrito pero, según el doctor García Guilarte, habría dos explicaciones: «Una electrolisis que eliminara el vello agrandando la frente o un lifting frontal, que en aquella época eliminaba ópticamente unos dos centímetros de  cuero cabelludo». Pero ellos también pasaron por quirófano: Gary Cooper se regaló un lifting; Frank Sinatra se «planchó» el rostro en al menos dos ocasiones y Clark Gable se corrigió las orejas de soplillo y se arregló la dentadura.

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