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Juli G Pausas: «Hay incendios necesarios para la naturaleza»

-¿Qué sabemos de los incendios forestales?
-En la prensa y en la sociedad en general los incendios se ven de una forma muy distinta a como lo vemos  los científicos. Es lógico si tenemos en cuenta que normalmente nos enseñan unas imágenes inmediatamente posteriores al incendio que resultan  bastante dramáticas,  pero no todo es tan negro como puede parecer.

-¿Y cómo lo ven los científicos?
-Nosotros intentamos entender el papel del fuego en los ecosistemas. Para ello los estudiamos en una escala temporal y espacial más amplia. La diferencia es que el especialista no analiza el dramatismo del incendio, los daños materiales o personales que se producen, sino las consecuencias que éstos tienen en los ecosistemas. Y éstas, generalmente, no son tan negativas como pueden parecer en un principio.

-¿Quiere decirme que un incendio puede ser bueno?
-Puede ser necesario. Igual que hay herbívoros que se comen las plantas y carnívoros que se comen a esos herbívoros, la naturaleza necesita del fuego para que desaparezca una parte de la vegetación sobrante. Son incendios que se producen de una forma natural y que resultan necesarios para mantener los ecosistemas.  Lo importante es entender que existen unos regímenes de incendios al igual que hay unos regimenes de lluvia, unas frecuencias, unas intensidades y una estacionalidad en cada ecosistema.

-¿Los incendios provocados rompen ese equilibrio?

-La naturaleza no sabe si un incendio ha sido provocado por una persona o por un rayo. La cuestión es la frecuencia. Si la frecuencia es demasiado elevada, y eso ocurre cuando son provocados, lógicamente se rompe ese equilibrio y  es cuando se generan problemas contra la biodiversidad.

-¿Ahora se producen más incendios que antes?
-Antes de los años sesenta se producían menos incendios y más pequeños que ahora porque la población rural ha pasado de ser un pastor habilidoso a un urbanita patoso. Antes había mucha agricultura, muchos rebaños que se comían la vegetación y, por tanto, menos combustible para alimentar el incendio. Ahora ya no hay pastoreo y prácticamente  no se talan los bosques;  si a eso le añadimos que hay mucha más población de perfil urbano viviendo en el campo, en urbanizaciones y chalés, las posibilidades de un incendio aumentan considerablemente.

-¿Un incendio producido de forma natural es más fácil de apagar que uno provocado?
-Los incendios que resultan difíciles de apagar son los que se dan en condiciones muy secas, sobre todo si hay un fuerte viento. El fuego provocado suele tener varios focos y eso lo complica mucho más que si sólo hay uno.

 

A vuela pluma
Juli García Pausas es investigador de ecología vegetal en el Centro de investigaciones sobre la Desertización, un organismo desconocido para la mayoría pero que, entre otras cosas, estudia los incendios y sus consecuencias. Ahora  ha escrito el libro «Incendios forestales»  en el que nos da la visión «científica» de los incendios, bastante distinta a la que tenemos la mayoría de los ciudadanos.

 

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