martes, 27 junio 2017
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La casa «verde» de la top

  • Un paraje paradisíaco, la playa turca de Cleopatra es el mejor ambiente para esta gran cúpula diseñada al milímetro para la top model. Paneles fotovoltaicos, huertos o colectores de lluvia
    la convierten en una casa cien por cien libre de contaminación
     

Un regalo para Naomi Camp-bell. Un proyecto de casa bioclimática por un valor de unos 150.000 euros sobre el que se ha especulado mucho. Sus autores, el equipo del arquitecto Luis de Garrido, se encuentran en medio de una ambiciosa investigación: preparar 30 regalos a 30 VIP para demostrar que una casa cien por cien limpia es posible. El caso de Naomi Campbell ha trascendido a la Prensa hasta en sus pequeños detalles y, fiel reflejo de la personalidad de la modelo, lo que era seguro dejó de serlo debido a la especulación. «Si la cosa va bien, se construirá», dice cautamente Garrido. Aprendida la lección, afirma que otra de las ecocasas, la de Angelina Jollie, va por buen camino, aunque los detalles, esta vez, no se darán a conocer.
De momento se han entregado los regalos a Barack Obama, Angela Merkel, Ken Follet, Ferran Adrià, Lionel Messi, Pau Gasol, Madonna, Bono, «próximamente Beyonce», dice de Garrido.  Para cada uno de ellos se ha elegido una solución sostenible –verdadero denominador común–, con valores arquitectónicos y paisajísticos individuales, de manera que tanto la casa como la ubicación se adapten a la personalidad de cada personaje. En el caso de Naomi Campbell se eligió el ojo de horus y la playa de Cleopatra en la isla turca de Sedir. «Hay viviendas en lugares inhóspitos, una está encima de la pirámide de Keops... la de Brad Pitt estaría en medio de un lago... la de Madonna en la torre de Donald Trump. Hemos tenido todo tipo de respuestas: Adrià es el que más nos lo ha agradecido; Angelina Jollie es la que más se ha interesado; otros como Lionel Messi no nos han contestado», explica el arquitecto de Garrido.
A la casa diseñada para la top model únicamente se podría acceder con barca, por lo que su espectacular proyecto incluye un gran embarcadero. Tras él, y en medio de los caminos a la playa, los miradores y las zonas verdes –únicamente de flora autóctona para una integración completa con el ambiente–, se alzaría una gran cúpula envolvente. En su interior, en las primeras tres alturas se situarían las habitaciones y zonas comunes y en la parte superior un gran jardín cubierto por esta bóveda de paneles de vidrio, la mejor protección contra las lluvias y la radiación solar y responsable del microclima de la casa. Este jardín, a su vez, estaría dispuesto en dos plantas; la primera, transitable y la segunda, de protección. Como en las casas del mundo clásico, todas las estancias girarían en torno a un patio central. La superficie construida sería de más de 1.800 m2 y el coste total ascendería a unos 2.000 euros por metro cuadrado (unos tres millones de euros totales).

Ni un sólo residuo
La cúpula dividiría su espacio entre  persianas de vidrio, con una inclinación de 45 grados para modular la incidencia solar,  y grandes ventanales que conectarían visualmente interior y exterior al mismo tiempo que soportan los paneles fotovoltaicos previstos. En la parte superior, el patio central se abre en la maqueta hacia el cielo en una chimenea de ventilación con forma de iris de pantera. El aire caliente escaparía por entre las láminas creando un espacio tubular de aire fresco en el atrio.
El sol sirve para calentar el agua de uso sanitario –los paneles solares térmicos estarían situados en el lado sur–, aportar luz natural  y crear las mejores condiciones térmicas del interior. La temperatura constante de la tierra servirá de refrigeración natural o de calefacción radiante en los días más fríos, cuando el efecto invernadero de la cúpula y la orientación al sur no sean suficientes. Consta sobre los planos una canalización exterior a 100 metros de profundidad –donde la temperatura es constante– y una bomba de calor de 12 kW. La energía para la iluminación LED y demás aparatos se obtendría de las células solares, con capacidad para generar 15 kW. Los materiales que se barajan (bambú, madera FSC...) son reciclados, prefabricados y provenientes de la zona; la idea es que todo pueda repararse o desmontarse para alargar su vida útil el mayor tiempo posible y evitar los escombros. El agua de lluvia y las aguas grises provenientes de las duchas y lavabos, previamente tratadas por ósmosis inversa, realimentan el circuito en baños y cocinas. Sin olvidar la extracción de agua subterránea, como tercer eje de este sistema de suministro independiente de las canalizaciones públicas.
Volviendo a los jardines, las condiciones climáticas de la zona permitirían sustituir las plantas decorativas por legumbres, frutas, hortalizas, para asegurar el autoabastecimiento de los invitados Hasta para los inevitables restos humanos habría un ulterior uso: compost para los jardines.
 

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