miércoles, 26 julio 2017
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Jeremías Gamboa o cómo triunfar antes de publicar

El nombre de Jeremías Gamboa llega precedido por la fama de una novela que aún no ha publicado, por el imprevisible éxito de un libro sin editar que ya levanta enormes expectativas. Llegó a la oficina de Carmen Balcells y a partir de ahí los rumores se han extendido. Se anunció en la Feria de Fráncfort con el título de «Contarlo todo» y aunque de momento sólo está confirmada la traducción al italiano, algunos otros difunden ya por ahí que está apalabrada su edición en seis o siete países más. «Es una obra de largo aliento, alrededor de 600 páginas. Un relato extenso, de crecimiento. Narra diez años de la vida de un chico peruano que no tiene nada, que sale a formarse como persona, amigo, escritor, pareja. Es de peripecias, o hay peripecias, acontece en Lima y va describiendo esa transformación».

Retorno a lo doméstico
El escritor trae el bagaje único de un conjunto de ocho relatos reunidos en el volumen «Punto de fuga» (sin editar en España aún). Unos textos impregnados de una atmósfera urbana, pero que llevan la inquietud por el territorio de lo personal y lo íntimo en su seno. Gamboa representa a los nuevos escritores latinoamericanos, a los que escribirán la literatura y las nuevas realidades del continente americano, ya despegados de la alargada sombra del «boom». Su novela, que editará Mondadori en 2013, se prevé como uno de los grandes acontecimientos literarios del próximo año. «Mi generación estamos más lejos del "boom". Respiramos, como aseguró Patricio Pron, con más tranquilidad. Estos gigantes, que con sus relatos de totalidad parecían poder contarlo todo, eran como los padres de una generación, pero ahora son como los abuelos». El novelista reconoce la tremenda admiración que profesa por unos autores que abrieron una veta de semejante calado. «Gracias a ellos tenemos de donde partir, poseemos unos referentes en nuestro idioma». Pero admite que ellos parten de otras coordenadas que se les han sumado ahora. «Sin duda esta generación, la mía, está marcada por Roberto Bolaño, pero él no planteó la literatura sin tener en cuenta el "boom". Sus "Detectives salvajes" es un capertazo a "Rayuela", comentó en una ocasión Vila-Matas». Gamboa, que fue periodista en su juventud, aunque todavía es joven, reconoce que él y sus contemporáneos en el ejercicio literario vienen «más abiertos a la literatura norteamericana». Cita a Philip Roth como piedra angular de esa vía, pero también a Kureishi, porque le interesa lo multicultural, que es uno de los nuevos márgenes en los que orbita el mundo. «Me preocupa entenderme. Me pregunto por qué he vivido lo que he vivido, por qué me paro donde me paro. Las preguntas que me hago son sobre mí mismo. Las preguntas ahora son personales. Las preocupaciones del "boom" son sociales. Las letras para comprender la realidad. A nosotros no nos interesa eso. Hemos retornado al universo familiar, doméstico, al amor, la amistad, la identidad personal y no colectiva».

 

España ya no es necesaria
Ahora hay más formas de ser escritor. No sólo una. Hay más sendas literarias. Para el «boom» era importante la política, el éxodo europeo y España. Eso ha cambiado. «Escribí esta novela con la intención de publicarla en Perú. Si resultaba buena, me dijeron que se publicaría en España. Pero ya no es tan necesario pasar por aquí. Es genial, pero no imprescindible».
 

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