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jueves 21 septiembre 2017
05:13
Actualizado

Cifuentes insultada escupida y acorralada

  • Un grupo de radicales increpó a la delegada del Gobierno cuando volvía a casa sin escolta. La Policía cargó en distintos puntos del centro de la capital y detuvo al menos a seis personas 

MADRID- Las concentraciones por las medidas de ahorro que durante todo el día de ayer se sucedieron en Castellana, Puerta del Sol o el Palacio de la Moncloa protagonizadas por funcionarios, terminaron convirtiéndose, como empieza a ser habitual en Madrid, en graves altercados que requirieron de cargas policiales y detenciones hasta última hora de la noche.
El número 13 de la calle Génova fue el primer objetivo de los radicales.  La sede del PP se encontraba fuertemente vigilada por varios furgones de la Policía Nacional desde primera hora de la mañana, sin embargo éstos o pudieron evitar que pasadas las 20:30 horas los manifestantes, ya centenares, cortaran la calle al grito de  «el próximo parado, que sea un diputado» y se les encararan con proclamas como «pasan del pueblo y les protegéis» y «policía dimisión». En esta «parada» al menos se detuvo a una persona por atentado contra agentes de la autoridad al tratar de saltar el cordón policial que rodeaba la sede del PP.

Fue en este punto cuando la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, tuvo la mala fortuna de cruzarse con un grupo de radicales a la altura de la Glorieta de Bilbao. Cifuentes, que salió de casa sin escolta para hacer unas compras fue acorralada, escupida, insultada y amenazada. Los asaltantes la siguieron durante unos cincuenta metros por la calle de Manuel Malasaña hasta que ésta (que no quiso volver a su casa para evitar que reconocieran su domicilio) se refugió primero en un restaurante etíope ubicado a la altura del Teatro Maravillas y posteriormente en un hotel, del que tuvo que salir por la puerta de atrás. Los manifestantes continuaron su marcha hacia la sede del PSOE, en la calle Ferraz, donde repitieron los mismos gritos,  intentos de traspasar el cordón policial e incluso, según fuentes policiales, lanzamiento de objetos, lo que propició, según estas mismas fuentes, otra carga policial y la detención de al menos una persona por atentado contra la autoridad.

Al cierre de esta edición, las cargas ya se habían repetido en la Plaza de Neptuno y en el Congreso de los Diputados. Los detenidos ascendían a seis y las últimas «directrices» vertidas en las redes sociales proponían a los manifestantes acudir a la Puerta del Sol, escenario «fetiche» del 15-M.

 

Génova y Ferraz, el objetivo
Las protestas diurnas protagonizadas por los funcionarios se fueron «calentando» según avanzó la tarde. Los escenarios también cambiaron y en lugar de los ministerios u otros organismos oficiales, se  centró «el tiro» en las sedes de los principales partidos políticos, que desde por la mañana permanecían blindadas por la Policía. En ambas cortaron el tráfico, intentaron rebasar el cordón policial y hubo cargas y detenciones por atentado contra agente de la autoridad.  Las protestas siguieron en el Congreso y la Puerta del Sol.
 

LA RUTA ANTISISTEMA
A lo largo de toda la tarde, las redes sociales se convirtieron en el mejor vehículo para extender la convocatoria de improvisadas protestas contra las medidas de ajuste del Gobierno: «A las 20h en Génova, 21h en Ferraz, 22h en Sol, y 23h en el Congreso». Una ruta trazada al más puro estilo 15M. Conforme llegaba la hora señalada, en todos estos lugares se fue repitiendo la misma escena: cortes de tráfico, provocaciones, insultos, cargas policiales y detenciones. Y entre los manifestantes, una inmensa mayoría de jóvenes y grupos reconocibles de antisistema que portaban pancartas en las que denunciaban los recortes del Ejecutivo y exigían la dimisión de Rajoy.
 

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