domingo, 05 julio 2015
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«Una vez que el pollo nazca hacemos lo que nos salga de los huevos con él»

  • Las llamadas delatan «la falta de escrúpulos» en el centro del águila de la Junta

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SEVILLA- El Centro de Cría del Águila Imperial de Sevilla (CREA) llevaba abierto desde 2002 y la Guardia Civil cree que la cantidad defraudada puede ascender a un millón. Las conversaciones, nunca mejor dicho, hablan por sí solas. El resumen de las llamadas intervenidas entre los implicados –el director del centro y dos trabajadores– en la trama de robo de pollos y huevos del campo para presentarlos como nacidos en cautividad y cobrar subvenciones, así como varios informes, a los que tuvo acceso LA RAZÓN, evidencian, en palabras de los investigadores de la Guardia Civil, «los pocos escrúpulos con los que trabajan los implicados, con el consentimiento del director del proyecto», así como «la inexistencia de cualquier tipo de ética profesional o científica».
Las conversaciones revelan que «lo importante es continuar con el proyecto anteponiendo su interés personal» a la mejora de la especie, hablando, incluso, de que la recuperación del águila debe espaciarse hasta sus jubilaciones y pasando de «la cuestión administrativa a la penal, al causar daños a especies protegidas». Entre las llamadas, hay alusiones a prácticas similares entre «los del lince».
Varias lindezas de las conversaciones: «Seguiremos la técnica de otras veces. Una vez que el pollo nazca, hacemos un poco lo que nos salga de los huevos con él». «Ni a ti ni a mí se nos caen los anillos. Tenemos un proyecto de conservación y lo que sea interesante hacer, se hace». «Tú sabes que si fuera necesario... pues rápidamente un nido tiene un peligro inminente de caerse». «Como sea una (águila) real, la han liado parda», a lo que contestan que «hay que retorcerle el pescuezo al pájaro». Tras equivocarse al sustraer la especie, «la única solución sería callarse como putas y coger el otro pollo y quitarlo de en medio. Muerto el perro, se acabó la rabia». «Si quiero empiezo por una punta de Andalucía y termino por la otra y me llevo todos los pollos de todos los nidos». Son algunas muestras textuales de la trama. En otras conversaciones, se habla incluso de quedarse con aves para adiestrarlas, para «jugar», haciendo, según los investigadores, de un centro de conservación «un supermercado de animales».
Los informes señalan que las conversaciones entre José Luis Alcaide, Agustín Madero y Salvador Pacheco, entre ellos y con otras personas, confirman «la supuesta comisión de un delito contra la fauna y la flora». Los imputados «se refieren explícitamente a la retirada  de huevos y pollos de la especie Águila Imperial Ibérica de diferentes nidos, justificando la retirada» con informes falsos. «Los animales son retirados arbitrariamente, sin motivación alguna, con escasa observación, primando la retirada de ejemplares para continuar con su proyecto, anteponiendo esto a la supervivencia de los animales», explica el informe, criticando «la continua ignorancia de los protocolos establecidos».

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