lunes, 29 mayo 2017
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Más de 200 kilómetros de red viaria dañados por las riadas en Lorca

  • Aplican a las inundaciones el sistema de gestión de emergencias

MURCIA- Unos 200 kilómetros de caminos y carreteras de Lorca están «gravemente deteriorados» a consecuencia de las riadas del pasado 28 de septiembre, ya que los daños solo en infraestructuras de la red viaria y servicios asociados como iluminación o señales ascienden, provisionalmente, a 27,6 millones de euros. El concejal de Obras, Ángel Meca, explicó ayer que tras la catástrofe el Ayuntamiento ha entrado en «una segunda fase de emergencia» en la que la recuperación de la red viaria será prioritaria «porque fruto de los arrastres de las ramblas la red de carreteras está muy afectada». En este sentido, añadió que «son muchas las carreteras que aparentemente están bien en su superficie, pero que por debajo están completamente socavadas», por lo que los técnicos están trabajando en la demolición de algunos tramos para hacer cuñas de zahorra que garanticen la seguridad del tráfico y permitan las comunicaciones. «Estamos trabajando en restablecer la normalidad en todas esas vías de comunicación», que suponen el veinte por ciento de la red viaria municipal «y después hablaremos de la reposición de todos esos caminos y de los arreglos puntuales que habrá que hacer», matizó el concejal lorquino. Según Meca, el trabajo más urgente es «devolver la seguridad» a las carreteras, en las que también ha desaparecido la mayor parte de las señales de tráfico, las marcas viales y los carteles informativos con la nomenclatura d elas vías.

Por otra parte, la aplicación informática SGE 2.0 diseñada tras los terremotos de Lorca en 2011 para mejorar la gestión integral de futuras catástrofes naturales comenzó a emplearse también en el municipio con motivo de las riadas. En concreto, el Sofware de Gestión de Emergencias ha sido adaptado por sus creadores para realizar «in situ» informes técnicos de daños, comunicar incidencias en tiempo real y geolocalizar las zonas con mayores afecciones, reduciendo así los periodos de evaluación y cuantificación de pérdidas a consecuencia de las inundaciones.
 

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