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Cómo producir energía renovable sin impacto visual

Hiedra solar

Cada hoja Solar Ivy produce entre 0,5 y cuatro vatios hora, según el tipo de película fina fotovoltaica elegida. Son flexibles, eficientes y se puede elegir la densidad de «planta trepadora» que se requiere para un muro, una fachada o el exterior de un garaje
 

  • Hiedra solar
Belén Tobalina.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de septiembre de 2011. 09:50h

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Belén Tobalina.  Madrid. 11/9/2011

Las renovables empiezan a ocupar más espacio en las ciudades. Pero su presencia sigue siendo hoy casi insignificante. Una opción para lograr que estas tecnologías se integren es reducir su impacto visual. Y qué mejor que imitar a la naturaleza para alcanzar este objetivo. Prueba de ello es la hiedra solar. Si muros y fachadas pueden estar tapizados por esta planta trepadora, por qué no recrear su estética para cubrirlos y además generar energía. «Cada hoja Solar Ivy produce entre 0,5 y cuatro vatios, según el tipo de célula fotovoltaica elegida», explica Alex Birdsall, de la empresa Smit.

Así, se puede optar por crear una hiedra solar de película fina fotovoltaica en su versión orgánica –completamente reciclable y libre de materiales tóxicos–, de silicio amorfo –con una vida más larga que las orgánicas– u optar por las CIGS, las más eficientes.

Después, tocará pensar en la densidad que se necesita. Y es que, al tratarse de pequeñas células flexibles, se puede elegir la cantidad de hojas bien por las necesidades energéticas o por el diseño que se pretende alcanzar, ya que no tienen por qué ser verdes, sino que se puede optar por diversos colores para recrear el logotipo de la empresa.

Coste

El coste del proyecto dependerá del tipo de película fina elegida y del tamaño y la densidad de la instalación. A modo orientativo, cada hoja orgánica cuesta aproximadamente 13,85 euros y son las que producen 0,5 vatios hora. Las CIGS cuestan un poco menos, 13,16 euros por hoja, aunque producen bastante más energía, cuatro vatios hora. La opción más cara es la de silicio amorfo, cuyo precio se eleva a 16,62 euros por hoja, a pesar de producir casi lo mismo que la orgánica, 0,6 vatios hora. Ahora bien, lo dicho, duran más. «Las Solar Ivy de GIGS tienen una garantía de hasta 15 años. Después, producirán menos energía», precisa Birdsall.
Después habrá que sumar el coste de la instalación, incluyendo la estructura compuesta por una malla de alta resistencia, el cable de acero inoxidable que sujetará cada hoja de 250 gramos de peso y la mano de obra. En España, la inversión podría ser menor que en otros países, ya que aquí el nivel de radiación solar que hay está «entre 3 y 3,9 kWh por metro cuadrado al día», afirma Tomás Díaz, portavoz de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF).

En concreto, para una vivienda unifamiliar localizada en Madrid en la que vivieran cinco personas «se necesitarían entre 500 y 600 hojas CIGS de Solar Ivy», dice Birdsall. «Si bien –prosigue–, depende de los hábitos de consumo energético de la familia. De ahí que cuando nuestros clientes nos preguntan por un producto también los aconsejemos sobre cómo consumir menos electricidad». El precio, por tanto, se elevaría a más de 7.600 euros en el caso de que se optase por las orgánicas. Y eso sin contar con la mano de obra. Un precio que puede parecer caro, pero no tanto, según recuerda Díaz, «si se compara con la inversión que realizan algunas empresas para poner muros de mármol».

De ahí que las «Solar Ivy vayan a ser instaladas en breve en Montreal Biosphere (Canadá), en la Universidad Sheffield (Reino Unido) y en la de Utah (EE UU). Los próximos proyectos tendrán lugar en Vancouver, Sant Louis, Filadelfia, Washington y Brooklyn», avanza Birdsall.
Lo que no está claro es cuánta energía se necesita para producir cada hoja. Si bien, desde la empresa aseguran que «siempre optamos por materiales que requieren el menor consumo energético en su producción. Además, la malla en donde se instalan las Solar Ivy es reciclable, como también lo son las hojas de película fina orgánica que ofrecemos a nuestros clientes», dice Birdsall. En cualquier caso, aquello de que para producir una panel solar se consumía más energía de la que generaba a lo largo de su vida es un mito. Ya en menos de un año producen más. En la naturaleza se halla muchas veces la respuesta a nuestros problemas, la hiedra solar da prueba de ello.
 

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