MENÚ
domingo 17 diciembre 2017
04:35
Actualizado
El Tiempo por
Selecciona tú localidad
Ahora
  • 07:00h ºC
  • 15:00h ºC
  • 21:00h ºC
  • 1

Marinaleda el que no «lucha» no trabaja

El alcalde y diputado de IU, Juan Manuel Sánchez Gordillo, sólo reparte el empleo a quienes le apoyan y pagan la cuota del SAT.  Impera la ley del silencio por el temor a represalias y no permite crear nuevas empresas para que los vecinos no dejen de depender de él

  • Uno de los  murales comunistas que se pueden ver en el pueblo con el lema «Paz, pan, trabajo»
    Uno de los murales comunistas que se pueden ver en el pueblo con el lema «Paz, pan, trabajo» / Jesús G. Feria
  • Varios carteles sin retirar de Gordillo, candidato al Parlamento de Andalucía
    Varios carteles sin retirar de Gordillo, candidato al Parlamento de Andalucía / Jesús G. Feria
  • El retrato de Ernesto «Ché» Guevara en el pabellón deportivo municipal preside la localidad
    El retrato de Ernesto «Ché» Guevara en el pabellón deportivo municipal preside la localidad / Jesús G. Feria
  • Una enseña republicana acompañada de insultos a la Policía, ausente en la localidad
    Una enseña republicana acompañada de insultos a la Policía, ausente en la localidad / Jesús G. Feria
Carlos Castro. 

Tiempo de lectura 8 min.

26 de agosto de 2012. 06:01h

Comentada
Carlos Castro.  26/8/2012

MARINALEDA- No es oro todo lo que reluce. Si me apuran, ni llega a bronce en Marinaleda, el pueblo sevillano de 2.778 habitantes que controla a sus anchas desde hace más de 30 años Juan Manuel Sánchez Gordillo, también diputado de Izquierda Unida en el Parlamento andaluz. Y es que tan cierto es que en las elecciones municipales de mayo de 2011 obtuvo el 73% de los votos como que gran parte de ellos los consigue gracias a su particular sistema de reparto de trabajo en la finca «El Humoso». Sencillamente, si no tienes las «luchas» suficientes, no tienes derecho a trabajar. O lo que es lo mismo, para ser elegido en el PER, has de apoyar esta especie de dictadura bajo el lema: «Utopía para la paz».

Porque si algo impera en Marinaleda es la ley del silencio. Aquel vecino osado que se atreva a criticar o a cuestionar el sistema puede tener la cruz puesta para siempre. De ahí que sea tan difícil encontrar a alguien dispuesto a denunciar el sistema caciquil, porque significaría no tener ninguna opción a acceder al trabajo, ya sea de jornalero o para limpiar calles o jardines en mucho tiempo. Si acaso unos días al año y en temporada alta de olivar. Lejos queda aquella proclama de que Marinaleda tenía «el futuro resuelto», después de que le concedieran simbólicamente las llaves de la finca de 1.200 hectáreas que habían estado ocupando ilegalmente durante años y en la que actualmente plantan pimientos, alcachofas y aceitunas. «Este cortijo es para los jornaleros en paro de Marinaleda», reza en la entrada de la finca. No para todos. No ha conseguido el suficiente rendimiento para que haya una cierta continuidad. Sólo es rentable en temporada alta, época en la que podría contratar a más jornaleros, y en la que, sin embargo, se emplean hasta tres máquinas cuando en su lugar podrían trabajar entre 15 y 20 personas. Incluso, hay jornaleros a los que actualmente se les deben las nóminas desde abril.

Otro de los logros que ha vendido Gordillo en Marinaleda es el de la ausencia de paro. «No hay pleno empleo como se ha vendido», afirmó a este diario un funcionario del consistorio. Según los datos de julio del Servicio de Empleo Público Estatal, hay 154 parados en Marinaleda, lo que representa aproximadamente un 14% de la población. Pero además, fuera del recuento oficial que realiza la oficina del INEM de Estepa, quedan, sin embargo, todos los datos relativos al Plan de Empleo Rural, comúnmente conocido como PER. Así ocurre exclusivamente en Marinaleda, como también ocurría en El Coronil, donde Diego Cañamero fue alcalde desde 1991 a 2001. Y es que el reparto de quien trabaja lo realiza Juan Manuel Sánchez Gordillo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

El sistema es el siguiente: se nombran asambleas de parados para trabajar en «El Humoso, o domingos rojos, para limpiar jardines o calles, se realiza un sorteo de una serie de números, que se corresponden a personas apuntadas en unas listas que controla el SAT y que se realizan en función de las «luchas» que cada uno tenga en su historial. En definitiva, se reparte a su manera. Así las cosas, el descontrol de esos listados ha llegado hasta el punto de llamar al PER a personas que llevaban cuatro años viviendo fuera de la localidad, como ocurrió con la hermana del concejal socialista en Marinaleda, Hipólito Aires Navarro.

La clave es aprovecharse de la necesidad de las personas que necesitan trabajar. Más si cabe ahora, en tiempos de crisis. A cambio, por descontado, los marinaleños tienen que pagar la cuota del SAT, porque las multas como consecuencia de las acciones de sus militantes se acumulan en los cajones por valor de 400.000 euros. Cuotas que Gordillo se encarga de recordar cual pregonero mayor por todo el pueblo megáfono en mano. El importe puede oscilar, pero como muestra, el SAT de la Universidad de Sevilla pide en su forma más básica de afiliación, 10 euros mensuales a pagar en dos semestres.

Tampoco ayudan a disminuir el desempleo las dificultades para emprender en Marinaleda. Si quieres montar una empresa, desde luego no vas a poder allí, porque apenas hay oportunidades. Según la oposición, los procedimientos a la hora de conceder licencias de obras se alargan hasta el infinito. «No le interesa que las personas monten empresas, porque dejarían de depender de él». Los datos así lo corroboran. Según el anuario de 2010 de la diputación de Sevilla, no se produjo ninguna inversión en nuevas industrias en este pueblo desde 2004 a 2008.

Proclamas comunistas
Los marinaleños se han tenido que acostumbrar a las proclamas y murales comunistas. A la fuerza. Porque este municipio sevillano desde luego tiene pocas paredes blancas. Enfrente del ayuntamiento, en los dos campos de fútbol, en el pabellón y hasta en las papeleras. «¡Paz, pan trabajo!», «Apaga la televisión, enciende tu mente» y «Andalucía, Cataluña, el mundo», son sólo algunos ejemplos. Preside, imponente, un retrato de Ernesto «Ché» Guevara en el pabellón municipal. Y no son pocos los carteles que recuerdan quién rige este santuario del comunismo. Casi intactos se mantienen varios carteles electorales de Sánchez Gordillo.

«No viene mucho por aquí»
Será para recordar sus prolongadas ausencias. «La verdad es que no viene mucho por aquí. Y ahora con la marcha todavía menos», admite sin tapujos un funcionario de su consistorio, pese a mostrarse bastante partidario de su gestión. Tampoco delega. «El teniente alcalde, Manuel Prada, es el que firma los papeles más urgentes», explica este funcionario, que no supo contabilizar cuántos días llevaba fuera. «Pero muchos», admitió. Las continuas marchas de las últimas semanas tienen la culpa. Pero también el hecho de que a las puertas del consistorio se acumulen filas de vecinos a reclamar lo que él les prometió. Casi siempre trabajo, y algunas veces dinero por anticipado.

Tampoco delega. Al contrario, en muchas ocasiones acumula trabajo en exceso para que cuando esté en el consistorio tenga muchas cuestiones que atender. Todo gira en torno a su persona y ni siquiera deja que sus propios concejales se entrometan en sus decisiones. No es extraño, incluso, que conteste las preguntas formuladas inicialmente a los otros concejales. Su palabra es la que vale. Y en Marinaleda, sin duda, la única. La de su autonombrado alcalde-presidente.


El supermercado que Gordillo no asalta
Si hay alguien que se pregunta si en Marinaleda hay supermercados, la respuesta es que sí. Existen dos, uno de ellos es Aliprox, o lo que es lo mismo, los establecimientos situados en poblaciones urbanas de 2.000 a 2.500 habitantes y franquicia que opera bajo políticas comerciales definidas por la marca comercial Eroski. Y si también hay personas que se cuestionan si en Marinaleda han sido asaltados como ocurrió con el Mercadona de Écija para dárselo a los más necesitados, la respuesta es que no. ¿El motivo? Que se estaría robando a sí mismo. Porque Juan Manuel Sánchez Gordillo, vende a esta marca comercial los productos que se cultivan a través de la cooperativa situada en la finca de 1.200 hectáreas de «El Humoso» –sobre todo pimientos, alcachofas y habas–, que posteriormente se envasan en la fábrica de conservas perteneciente a la misma cooperativa y en la que trabajan sobre todo mujeres. Lo fácil es irse a otro pueblo y a ser posible, a un supermercado de la competencia a la que vender tus productos.


Los «logros» de Marinaleda
154 parados hay en Marinaleda, según los últimos datos de julio del Servicio de Empleo Estatal. Nada de pleno empleo, como se ha vendido
0 empresas se han constituido en esta localidad desde 2004 a 2008 debido a las demoras en los procedimientos, según la diputación de Sevilla.


«Los vecinos están hartos de lo que hace»
El PSOE integra en exclusiva la oposición en Marinaleda con tan sólo dos concejales de los once totales. Los 483 votos en las pasadas elecciones de mayo demuestran, sin lugar a dudas, que hay voces críticas con el comunismo de Gordillo. Y bajo el paragüas que ofrece el anonimato del voto, los vecinos demuestran que ese descontento existe. Hipólito Aires Navarro es uno de los dos concejales socialistas,  que por su condición puede hablar sin tapujos de la «farsa» de Marinaleda. «Presiona a la gente para que estén siempre con él», asegura sobre Gordillo, del que dice que está utilizando al pueblo para su imagen. «Yo a ti te he dado la casa, el trabajo», y así se ha asegurado en el poder durante 30 años. Al final, lamenta, «cuando se pase su tiempo, se quedará como un pueblo normal y corriente». Eso sí, «él pasará a la historia como quiere», pero Marinaleda «está harta de lo que hace».

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs