jueves, 29 junio 2017
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El amigo de Xavier Cugat

  • Eran los años 30 y nadie sabía que el mundo iba a cambiar. Nueva York se vestía de gala para la inauguración del nuevo Waldorf Astoria. En la puerta de entrada, Fred Astaire, Xavier Cugat o Cole Porter avanzaban hacia lo que iba a ser la fiesta de la temporada. Junto a ellos iba una pareja.

Ella, deslumbrante. Eran dos españoles. María Luisa, una joven recién casada de las clases altas de Asturias, pero ya sin demasiado dinero. Él, un indiano, un humilde trabajador asturiano que había hecho dinero en «las Indias», es decir, en Cuba, y amigo de Cugat. Son los personajes centrales de la última novela de Silvia Grijalba, Premio Fernando Lara 2011, «Contigo aprendí». Y que, según la autora, es un homenaje a su abuela, «adelantada a su tiempo» y que vivió en Cuba y Nueva York, conociendo a artistas y músicos.

A Silvia Grijalba le gusta esa imbricación de varios planos de la realidad, quizá porque en el periodismo la realidad se entiende como una yuxtaposición de mundos.  Así, Silvia Grijalba, periodista musical, directora del festival Spoken Word, escritora y poeta, une varios mundos en «Contigo aprendí»: las clases tradicionales asturianas y lo que significó para ellas los indianos, que trajeran abundante dinero, construyeron palacios rococós y plantaron palmeras.

Modificaciones del paisaje asturiano que todavía duran. Otro mundo del que Grijalba habla en sus obras es aquel en que la mujer tiene que optar entre ser como quiere ser, amar a quien quiere amar y las conveniencias sociales familiares. Y un tercer mundo es el  que combina las explotaciones rurales cubanas y el universo de los artistas y coleccionistas de objetos orientales de Nueva York. Todos  confluyen en esta novela, donde la sombra de los ancestros femeninos enseña a la protagonista que la vida no da nada gratuitamente, que el precio de vivir plenamente puede ser la propia vida.

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