miércoles, 21 junio 2017
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Rubén Casado: «La agorafobia es vivir en el miedo al miedo»

  • Con firma propia. Profesión: psicólogo, fundador de la Asociación Madrileña de Agorafobia. Nació: en 1975, en Madrid. Por qué está aquí: ha publicado el libro «¿Agoraqué?». Es un mensaje de esperanza. Su web: www.amadag.com

–Creó la Asociación Madrileña de Agorafobia. Una fobia que es mucho más que el miedo a los espacios abiertos, a salir a la calle...
–Mucho más que eso. Es vivir en el miedo al miedo, en el pánico al pánico, manifestado de un modo extremo.

–¿Lo peor de esta enfermedad?
–Que paraliza, que te deja sin opciones, sin libertad.

–Parece una película de miedo...
–Lo es. De miedo a lo desconocido, a lo que pueda pasar más allá de tu puerta. Es el miedo constante a tener un miedo insoportable.

–Pavor a sufrir un ataque de pánico y verse solo, ¿no?
–El terror es la constante. Es un conjunto de miedos: miedo a quedarse encerrado y no poder escapar; miedo a salir, quedarse solo y no tener ayuda; miedo al ascensor, a la calle, al avión...

–Pero no por el clásico miedo a volar...
–No, por el miedo a no poder manejarte en el avión si te entra el pánico.

–Leo que el agorafóbico es terriblemente dependiente...
–Sí. Hay personas que han logrado vivir 30 años sin quedarse solas ni un solo momento. La soledad les resultaba imposible.

–En ocasiones se confunde la agorafobia con la fobia social...
–Sí, porque al final el agorafóbico, por vivir aislado, puede llegar a tener una mala relación social, a no saber desenvolverse con los otros. La agorafobia lleva a veces a la claustrofobia y a la depresión.

–Habrá conocido casos extraordinarios...
–He visto casos de personas que no han salido de su casa de pueblo en 25 años. Los he tenido que tratar por teléfono o internet.

–Afecta especialmente a jóvenes y mujeres. ¿Por qué?
–Por condición genética, dicen. En las mujeres era más difícil de detectar por la costumbre de que estuvieran siempre en casa.

–Ahora se producen casos de agorafobia por el consumo de drogas...
–Sí, por consumo de marihuana y drogas de diseño.

–Usted sufrió agorafobia. ¿Cómo salió de ella?
–Con mucho trabajo, enfrentándome a mis miedos y aprendiendo de ellos. Aprendiendo a ser vulnerable y que la vulnerabilidad no mata.

–No sé si los políticos a los que no se les puede sacar de su despacho sufren agorafobia...
–Creo que sufren más bien de amor desmedido al cargo.

–«El poder es el último y gran afrodisíaco» (Henry Kissinger)

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