lunes, 29 mayo 2017
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OPINIÓN: Sin Newman no habría «hobbits»

Terry Pratchett, el famoso autor británico de novelas de fantasía humorística, estuvo en 1991 en Barcelona en un congreso al que acudí.

Recuerdo que se burló del mago Gandalf, presentado como un sabio en «El Señor de los Anillos» de J.R.R. Tolkien, «cuando todos sabemos que los viejos son bastante estúpidos», dijo. Han pasado 19 años, Pratchett ya tiene 62, hace tres que anunció (sin bromas) que padece una variante rara de alzhéimer y acaba de firmar una carta en «The Guardian», junto a Pullman, Ken Follett, Dawkins y algunas otras celebridades acusando al Papa y la Iglesia Católica de encarnar, básicamente, al mal y la opresión.

Lo cierto es que ni Pratchett ni Pullman venderían libros de fantasía si Tolkien no los hubiera popularizado, y Tolkien, huérfano pobre, pudo estudiar y escribir gracias al cura hispano-galés Francis Morgan, del Oratorio de San Felipe Neri, fundado por el ahora beato Newman, donde Tolkien era monaguillo en la misa diaria matutina. Sin Iglesia, no habría habido Newman, ni Tolkien, ni «hobbits», ni novelas de Mundodisco, ni «Brújula Dorada» ni escritores famosos firmando manifiestos catolicófobos. Los viejos no son tan estúpidos.

Benedicto XVI e Isabel II han recordado estos días los horrores del totalitarismo sin Dios. El peligro no está hoy en la religión, sino en el olvido del siglo XX con sus ideologías y su materialismo cruel, un olvido que es otra especie de alzhéimer.

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