martes, 25 julio 2017
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«Salvad primero a mi hermano»

  • La familia volvía a casa tras un día de compras cuando su vehículo fue rodeado repentinamente por el agua.

LONDRES- Jordan Rice se ha convertido en el héroe de las inundaciones que estos días se van comiendo poco a poco Australia. Tenía 13 años, era muy tímido y raramente decía una palabra cuando estaba con gente que no conocía. Pero el lunes pasado sacó las fuerzas de donde pudo para pedir a un completo extraño que, por favor, salvara a su familia antes que a él. Fue lo último que dijo antes de que le arrastrara la corriente.

La pesadilla comenzó cuando el Mercedes donde viajaba con su madre Dona y su hermano pequeño Blake, de 10 años, quedó estancado por el agua. La mujer llamó rápidamente a los Servicios de Emergencia, pero en cuestión de minutos la corriente les había atrapado completamente.

La gente veía cómo el nivel crecía sin descanso ante la impotencia de no poder ayudarles. Sólo un hombre, pequeño y delgado, tuvo la valentía para atar su cuerpo a una soga y aventurarse a rescatarlos. Jordan no podía nadar y estaba totalmente petrificado por el agua. Después de varios intentos que casi le cuestan la vida, el salvador logró coger su mano, pero el muchacho le suplicó que se llevara primero a su hermano pequeño y a su madre. A duras penas, el hombre pudo sacar a Blake del coche, pero cuando volvió a rescatar al resto, la cuerda se rompió.


Demasiado tarde
Cuando llegaron los servicios de emergencia, el Mercedes que conducía la madre había sido engullido por el fango. Dona y Jordan pudieron agarrase en un principio a un árbol, pero el joven perdió las fuerzas y cuando su madre intentó cogerle, los dos desaparecieron bajo las aguas marrones.

«Sólo intento imaginar qué es lo que le paso a Jordan por la cabeza aquellos momentos. Aunque estaba muerto de miedo, dio su vida por su hermano. Es nuestro pequeño héroe», dijo su padre al rotativo «The Australian». Si no hubiera sido por la valentía de aquel vecino, John Tyson se habría quedado sin familia. Ha agradecido a los rescatadores su labor y ha pedido que se les de un reconocimiento por lo que habían hecho.


En primera plana
La historia ocupó ayer las páginas de los rotativos británicos, rendidos ante el coraje del pequeño. Warren McErlean, uno de los hombres que participó en las labores de rescate aún tiene clavada la mirada del niño. «Simplemente no huno más tiempo», explicaba entre lágrimas. «Yo le prometí que todo iba a salir bien y segundos más tarde la cuerda se rompió. Lamento mucho todo lo ocurrido a la familia y me siento muy mal por no haber podido hacer nada más», contó a la prensa australiana.

El padre de Jordan sin embargo insistió en que si no hubiera sido por él habría perdido a los tres. John Tyson dijo al periódico «Toowoomba Chronicle» que su esposa y dos hijos, Jordan y Blake, se encontraban camino a su casa después de pasar un día de compras cuando las aguas crecieron repentinamente alrededor de su coche.


Brisbane, una «zona de guerra»
La ciudad de Brisbane, la tercera de Australia, ofrecía ayer el aspecto de «zona de guerra», tras las persistentes inundaciones que han causado el mayor desastre natural que se recuerda en el estado de Queensland. La destrucción afecta no sólo a la capital del estado; otras 70 ciudades y pueblos del territorio se encuentran inundados o aislados, situación esta que atañe a 2,5 millones de personas, según la radio ABC. Han muerto 15 australianos desde el lunes, y la cifra asciende a 26 si se empieza la cuenta a principios de diciembre, cuando ocurrieron las primeras inundaciones, al menos 60 personas continúan desaparecidas y el número de damnificados ronda los 200.000. Un australiano de 24 años, que fue tragado por una alcantarilla cuando inspeccionaba la situación de la casa de su padre, fue la última víctima mortal de esta lista y la primera de Brisbane.

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