lunes, 05 diciembre 2016
23:58
Actualizado a las 
Ofrecido por:
  • 1

Bar Refaeli la nueva rubia de Gerard Piqué por Jesús Mariñas

  • Sea runrún incesante o rumor casi confirmado, las lenguas se desataron dando pelos y señales de la súbita, inesperada y sorprendente residencia barcelonesa de Bar Refaeli.

Todos contaban la misma historia: Piqué está flipado con la modelo, que escogió el Hotel Mandarín, en donde se alojó la mayoría de presuntas invitadas o contratadas para la gala final de Pronovias. Ocasión óptima para soltar lenguas, y lo montado por Alberto Palatchi en el Palacete Albéniz. Pareció homenaje a los tiempos en que, siendo Príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía se alojaban allí. «Es la primera vez que se abre para una cena comercial», magnificaban ante la crema de tomate con berberechos que en mi tierna infancia –que la tuve coruñesa– nadie comía porque preferían mejillones de Lorbé o almejas vivas. Bien lo sabe Marina Castaño, rendida al cirujano vascular Enrique Puras. Con Llanos de Luna intercambió recetas culinarias ante un Enrique Lacalla más delgado por trajines inmobiliarios. Acudió con su esposa Chantal y recordamos veranos marbellíes anteriores a «la Malaya». Lo hicimos ante el encanto de Chus Ezquerra, asociada con Puig Doria, que no perdió ripio con Liliana Godía, hija del inolvidable coleccionista, ni de cómo Stefano Palatchi contaba el ensayo general de «Adriana Lecouvres», que canta Roberto Alagna en plenitud de facultades. Lo vi gracias a Laura, que está recién casada y enseñaba fotos del enlace marinero en Tamarlus. «Qué tiempos aquellos», evoqué con Carlos Martorell, todavía sin día de agosto para su ibicenco «Pasión flower» en Pachá. Me anticipó que los desfiles «ad lib» de final de mes serán en «El lío» que los cobijó a veces cuando aún era «El Divino». Otro bombazo de Ricardo Urgell. Alonso Aznar medio barbudo se frotaba las manos. Pero no quitaba sus ojitos castigadores de Alejandra de Rojas, inmejorable en un cruce de piernas digno de matrícula. Tampoco se les escapó Tamara Falcó, la que mejor cae del clan Preysler, con el encanto materno. Refulgía bajo lentejuelas rosas como Genoveva Casanova, y Eva González chispeaba en dorados. La ex condesa de Salvatierra acaparó a Helena Rakosnik de Mas y la presidenta apenas pudo charlar con Adriana, que el 29 de junio repite ceremonia –esta religiosa y en El Escorial– con Carlos Baute. Invitaba personalmente y casi se atrevió con la esposa de Trías, Puri Arrau. Con ellos estuvo José Creuheras, muy moreno, y oyó piropos a Susana Gallardo, anfitriona formando trío con sus hijas Gabriela y Marta. Pero a lo que iba. Al runrún surgido, como hace dos veranos el de Shakira: Piqué está con Bar Refaeli, confirmaban, aunque luego vendrán los desmentidos. Lo suelto y lo mantengo porque bastante tuve cuando la colombiana habló de «wakarumor» presentando el spot de Freixenet y el tiempo confirmó lo anticipado.

SIGUENOS EN LA RAZÓN