miércoles, 27 julio 2016
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Los sucesivos cambios de ley impiden reutilizar los libros

  • Los libreros alertan de que no se puede alargar su vigencia hasta seis años

valencia- La intención de la Conselleria de Educación, Formación y Empleo de alargar el periodo de vigencia de los libros de texto de cuatro a seis años se va a encontrar con un gran escollo. Es que, tal y como ayer aseguró la presidenta del Gremio de Libreros de Valencia, Gloria Mañas, a LA RAZÓN, el inminente cambio de la ley educativa que impera en España, de la Ley Orgánica de Educación (LOE) a la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), obligará a modificar todos los libros que se utilizan en la actualidad para modificar sus contenidos.
De esta forma, por mucho que el Departamento que dirige María José Catalá quiera que se fomente el ahorro y la reutilización del material escolar, la nueva normativa y sus peculiaridades, entre las que se encuentra la prioridad de unas asignaturas frente a otras, no permitirá que estos manuales pasen de hermanos mayores a pequeños, de unos vecinos a otros o puedan ser utilizados por otros compañeros de colegio.
Según la máxima representante de este colectivo, esta iniciativa que se pondrá en  marcha en los próximos meses «es un brindis al sol», ya que la Conselleria «engaña a los padres» vendiéndoles una posibilidad ficticia, ya que los libros de texto no puede ser reutilizados por otras cuestiones. En palabras de Mañas, algunos de los manuales de primer y segundo ciclo de Educación Primaria obligan a los alumnos a escribir dentro, por lo que su reutilización es menor. Se pueden borrar si se utiliza el lápiz para realizar los ejercicios, pero las hojas se arrugan y no pueden ser utilizados hasta seis veces, los mismos años que  quieren hacerlos válidos.
Pero este no es otro de los puntos que preocupan a los libreros. La creación de la plataforma de intercambio de libros de texto «Llibrei», que el próximo curso pondrá en funcionamiento el Gobierno valenciano, preocupa a esta asociación, desde la que se  calificó esta iniciativa de una nueva forma de negocio a la que los libreros «no podemos acceder».
Sin embargo, desde Educación insisten en que  permitirá el ahorro de las familias a la vez  que enseñará valores como la ecología y el reciclaje.
Por otra parte, Mañas denunció  que el Consell no les ha pagado aún los diez millones de euros que les adeuda y que no son un colectivo que pueda hacer presión como las farmacias.
 

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