viernes, 24 marzo 2017
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Paco Roca / ilustrador y dibujante de cómics: «El lenguaje digital traerá un cambio en la narrativa»

Valencia-Su «Arrugas» le valió el Premio Nacional de Cómic  en 2008. Luego llegó la película, los Goya al mejor guión adaptado y mejor largometraje de animación y meses de promoción.  Paco Roca, (Valencia, 1969)  frena  para dedicarse a lo que realmente le gusta ¿en qué anda metido ahora?
- Por fin disfruto de tiempo para dibujar. Lo echaba de menos.  Tengo un encargo de un periódico para retratar la crisis y en breve presentaré un cómic para la Biblioteca Valenciana sobre la Constitución Española de 1812. Además, estoy trabajando en una historia distinta.
-Cuente, cuente...
-Es que no quiero contar mucho, por si acaso (pausa). Bueno, se trata de una historia bélica, pero no una al uso. Ésta cuenta el exilio de muchos españoles tras la Guerra Civil.
-¿Es más complicado desde el punto de vista técnico dibujar este tipo de historias?
-Pues sí, porque yo no hice ni siquiera la «mili» -fui excedente de cupo- por lo que no tenía idea del tema militar. Así que tuve que ponerme al día, aprender cómo es un blindado, qué diferencias existen entre un capitán y un cabo...Mi forma de narrar siempre ha sido intimista, pero lo que me gusta del cómic es que te permite cambiar de registro y te obliga a buscar herramientas nuevas. Me apetecía el reto de contar otro tipo de historia, aunque al final no deja de ser el testimonio de una persona.
-¿Y es más o menos difícil que poner la crisis en viñetas?
-No ha sido fácil. A mí la crisis también me ha afectado, pero  relativamente . Vivía en una burbuja, así que para dibujarla he tenido que echar mano de documentación y testimonios de mi entorno.
-¿Y qué ha descubierto?
-Un poco de todo.  Algunos acaban de perder el trabajo, otros no cuentan ni siquiera con el subsidio del paro. Todos cuentan historias muy duras. Pero también encuentras casos totalmente opuestos, gente que ahora gana más dinero o personas a las que les han reducido el sueldo y la jornada laboral, pero que se alegran de tener más tiempo libre. He tratado de no caer en tópico.
-¿Existe un cómic didáctico y otro reivindicativo?
-Es un medio en el que todo tiene cabida. A veces, contar las cosas complejas mediante dibujos las hace más comprensibles. El cómic tiene un grado importante de libertad. Permite hacer crítica al momento y de forma baratas.
-Algunos creen que los valencianos hemos perdido el sentido del humor «berlanguiano» y la ironía fallera ¿está usted de acuerdo?
-Nos estamos «europeizando», perdiendo las raíces de Berlanga y  de las novelas de Azcona, dos de mis autores de referencia. El humor y el patetismo de los perdedores eran los ejes de nuestras historias, pero nos dirigimos hacia una globalización del humor, pero aún conservamos un poco de nuestra seña de identidad.  El sentido del humor es lo que más define la cultura de un país y lo que nos diferencia de otros. Es el menos universal de todos los géneros.
-¿A quién le sería más fácil dibujarle un personaje,  a Belén Esteban o a Mariano Rajoy?
-Me lo pones difícil (nueva pausa). Si tuviera que hacerlo, creo que lo haría de Rajoy. Belén Esteban es de esas personas que no han hecho nada y tiene sus quince minutos de fama. Pero en cuanto a los políticos... podría salir una historia. Creemos que están por encima de nosotros, cultural y moralmente, pero cuando les conoces, te das cuenta de que pueden ser peor, y eso da juego.
-Imparte charlas en las que incita a los jóvenes a la lectura ¿tan difícil resulta hacer que les apasione?
-Hay que hacer que la lectura sea un placer y la adolescencia es la edad crítica para ellos. Si los pierdes ahí, ya no les recuperas como lectores.
-¿Se regala poco cómic?
-«Arrugas» ha funcionado muy bien como regalo, pero la gente no suele regalar historias gráficas. Muchos siguen pensando que es una lectura inferior. Cuando dejan de leer Astérix, Mortadelo o «Manga», lo dejan porque creen que es infantil.
-¿Cuánto tardaremos en ver un cómic suyo en formato «ebook»?
-Internet y lo digital es el gran futuro, pero aún no resulta un negocio. Para un público más adolescente acostumbrado a la tecnología no es ningún esfuerzo leer cómics en este formato, pero de momento la oferta se limita a los superhéroes. No obstante, está claro que es el porvenir y tendremos que adaptarnos a él.
-¿Afectará al cambio de formato a la historia?
-El nuevo lenguaje digital provocará un cambio en la narrativa. Llegará un momento en que no tendrá sentido pensar en doble página o en que todas las viñetas estén en una. Pero espero que eso sea dentro de mucho tiempo.
-Hablando de tiempo, ¿se ve viviendo de esto en cinco, diez o quince años?
-Espero que sí.  No sé qué pasará en el futuro, quizás viva de firmar libros o de dar charlas, o cobre por acudir a un festival de cómic. Lo que sí espero es saber reciclarme con los nuevos tiempos.
- A los toreros se lo pregunta mucho, ¿le gustaría que su hija se dedicara a esto?
-Me gustaría que por lo menos  tuviese la oportunidad de hacer algo artístico como algo normal. Cuando yo estudiaba, dedicarse al arte era un «hobby». Tenías que tener una profesión más formal con la que ganarte la vida y en tu tiempo libre, dibujabas. Espero que ella pueda elegir.

 

De cerca
«Me cuesta explicar por qué hago las cosas que hago». Se disculpa ante la pregunta de si se ve dando clases a la horda de admiradores juveniles que le reclaman su firma en apuntes y blocs. Admite que lo suyo es de víscera más que de doctrina, pero que la gira de los últimos meses le ha enseñado muchas cosas, sobre todo de sí mismo, y que se ha visto haciendo cosas que hasta entonces se le escapaban. Quizás tenga que ver que es de los que no saben decir que no, de esas personas complacientes y amables con los desconocidos. «A mí lo que me gusta es estar solo, dibujando y contando historias», resume sin despegar la vista de la viñeta que garabatea para un fan.

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