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Dívar ya ha pedido los «papeles» para su jubilación

Gómez Benítez y Robles, «arietes» contra el presidente del CGPJ, no acudieron al acto que presidió el Príncipe

  • Dívar ya ha pedido los «papeles» para su jubilación

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19 de junio de 2012. 02:57h

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19/6/2012

MADRID- Carlos Dívar agota las últimas horas al frente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo. Y no quiere dejar nada sin atar, nada que le quede pendiente en su nueva vida, alejada ya de togas y estrados. Si no hay sorpresa de última hora, el próximo jueves presentará su dimisión, obligada y forzosa por la pérdida de confianza de los vocales y tras sufrir una campaña que él mismo calificó como «cruel e injusta» en el Pleno del pasado sábado.

Pasará de forma efectiva a la situación de jubilado, aunque legalmente podría continuar dos años como magistrado emérito, una posibilidad prácticamente inviable a día de hoy.
Por ello, Carlos Dívar comenzó ayer mismo a tramitar la documentación necesaria para cobrar su jubilación, el sueldo que percibirá mensualmente a partir de ahora por las cotizaciones realizadas durante su vida profesional – de la que 44 años han sido como magistrado–, según señalaron a LA RAZÓN fuentes del Consejo.

Meses atrás, al llegar a la edad de la jubilación, Dívar solicitó a la Mutualidad Judicial el abono de los dos meses de mensualidad que se otorga a cada magistrado cuando llega a esa situación.

Estas mismas fuentes indicaron también que el todavía presidente del CGPJ ya se ha puesto  también manos a la obra para organizar la «mudanza» de sus pertenencias, como documentos y libros.

La situación por la que atraviesan Dívar y el Consejo fue la «protagonista» del acto de ayer conmemorativo del segundo bicentenario de la constitución del Supremo, que presidió el Príncipe de Asturias y en el que la soledad de Dívar, cariacontecido, quedó más en evidencia que nunca.

Al evento asistieron, entre otras autoridades, la vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce; el presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Además, acudieron magistrados del Tribunal Supremo y vocales del CGPJ.

Sin embargo, resultaron especialmente llamativas dos ausencias: la de los vocales José Manuel Gómez Benítez y Margarita Robles, los dos principales «arietes» contra Carlos Dívar a raíz de que se hiciesen públicos los más de veinte viajes a Marbella realizados por el presidente del Consejo en los últimos tres años y que fueron cargados a las cuentas de la institución. De hecho, Gómez Benítez fue quien presentó la denuncia contra Dívar en la Fiscalía General del Estado, archivada de plano, y quien ese mismo día expresaba su confianza en que alguien le denunciara ante el Tribunal Supremo. Así ocurrió y la Sala Penal coincidió en que Dívar no incurrió en delito alguno de malversación.

Este «plante» de Benítez y Robles fue muy criticado por algunos vocales. «¿Dónde ha quedado su lealtad institucional? Si no quieren estar en una institución con los deberes que ello conlleva, también de asistencia a los actos judiciales que preside el Rey o quien le represente, pues que dejen la institución y que se apunten, por ejemplo, a un club excursionista». «Los ciudadanos nos pagan para trabajar y representar a la institución cuando sea necesario hacerlo», incidieron al respecto en sus críticas a los dos vocales citados.

«Dar tiempo al velatorio»
La incógnita reside ahora en saber cuándo comenzarán los vocales a intentar consensuar el nombre del sustituto de Dívar. Podría ser el próximo jueves, sobre todo si el presidente presenta su dimisión antes de que se celebre la sesión. Pero según las fuentes consultadas, por respeto al presidente saliente esas negociaciones no se abordarán hasta el próximo día 28, cuando está señalado un Pleno ordinario. «Hay que dar un tiempo al velatorio», comentaba un vocal irónicamente.

 

Una vocal deja a Benítez con la palabra en la boca
L a intervención de José Manuel Gómez Benítez provocó un serio malestar en un grupo importante de vocales. Sus referencias a que no entendía cómo los de procedencia judicial no habían hecho nada para evitar el desprestigio de la institución que, en su opinión, causaba la actuación del todavía presidente del Consejo.
La tensión llegó a tal extremo que, en un momento determinado, la vocal Gemma Gallego no aguantó más, se levantó del lugar que ocupaba y se marchó del pleno, dejando a Gómez Benítez con la palabra e la boca.
Esta actitud no sentó nada bien a Gómez Benítez, quien pidió que constara el acta que la vocal Gemma Gallego abandonaba su puesto. Pero ello no hizo el más mínimo efecto en la mencionada consejera. Cuando finalizó Gómez Benítez, regresó al salón de plenos Gemma Gallega, pero poco después volvió a repetir lo mismo. En esta ocasión, ante el tono de la intervención de Margarita Robles.

 

El discurso de Dívar...
«Socavar el poder judicial dificulta o hace inexistente el Estado de Derecho»

MADRID- El todavía presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, evitó ayer hacer referencias expresas en su discurso a los duros momentos personales que está viviendo. Únicamente hizo una referencia velada a las críticas que están socavando desde hace semanas la imagen del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Dívar resaltó ante los magistrados que «un Estado que socave la posición institucional del poder judicial dificulta o hace inexistente el Estado de Derecho». Y por si hacía alguna falta, el presidente de la institución se encargó de recordar que «el poder judicial cumple y ha de cumplir su misión de controlar a los poderes públicos». Dívar cree, en consecuencia, que el Tribunal Supremo «tiene y ha de tener, necesariamente, una posición institucional que le equipare a los otros poderes del Estado». Es, subrayó, «el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales» (un matiz que ha ocasionado no pocos roces en las relaciones del Supremo con el Tribunal Constitucional». Ostenta, recalcó Dívar, «la cabeza del poder judicial».
La existencia del Tribunal Supremo «independiente de los demás poderes supone un pilar de cualquier Estado de Derecho». Un pilar, añadió el presidente del organismo, «necesario aunque, evidentemente, no suficiente».

 

El discurso del Principe...
«El Tribunal Supremo es una institución clave del poder judicial»

MADRID- El Príncipe destacó ayer en su discurso con motivo del bicentenario del Tribunal Supremo la «importancia fundamental» del Alto Tribunal «como institución clave del poder judicial en el Estado de Derecho». Don Felipe trasladó a los magistrados el «afectuoso saludo de Su Majestad el Rey», que no acudió a la ceremonia al trasladarse a Arabia Saudí por el fallecimiento del príncipe heredero, Nayef bin Abdulaziz al Saud.
El Príncipe no hizo referencia alguna a la difícil situación que atraviesa el presidente de la institución, Carlos  Dívar, al borde de la dimisión.
Se limitó a recordar que la existencia de este organismo supuso hace 200 años la «consagración» de la independencia del poder judicial «en el marco del principio de separación de poderes en el seno de la estructura del nuevo Estado liberal».
Don Felipe hizo hincapié en la «dimensión iberoamericana» de la efeméride, dado que la Constitución de 1812, que consagró a la institución, «afectó decisivamente al espacio hispánico de varios continentes», al ser elaborada por diputados de ambos hemisferios y porque tuvo una «amplia vigencia» al otro lado del Atlántico. El Príncipe concluyó deseando que se siga «perfeccionando y desarrollando lo mejor del legado que nos dejaron los diputados de Cádiz».

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