domingo, 30 agosto 2015
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Éxodo de cerebros en 2012

VALENCIA– La crisis económica tiene múltiples consecuencias. La elevada tasa de paro es una de las más importantes. Y con ella, la emigración de muchos de los jóvenes en busca de un puesto de trabajo digno que se ajuste a su preparación académica. Pero, aunque esta idea cobra cada vez más importancia, los datos revelan que todavía no se ha producido tal éxodo. Sin embargo, lo más probable es que en los próximos años contemplemos una versión renovada de la magistral película de Alfredo Landa, «Vente a Alemania, Pepe». 

Según el Observatorio Valenciano de la Inmigración (OVIM), dependiente de la Conselleria de Justicia y Bienestar Social, la previsión para este año es que los saldos migratorios experimenten una tendencia negativa, es decir, que se crucen más las fronteras de la Comunitat para salir, que para entrar. En el pasado ejercicio, esta cifra fue positiva, puesto que se establecieron 511 personas más de las que emigraron.

Asimismo, tal y como se desprende de la investigación del instituto, los ciudadanos que se marcharon durante 2011 fueron principalmente extranjeros que no pudieron cumplir su deseo de encontrar un trabajo y mejorar aquí su calidad de vida. Estos, al conocer ya la experiencia, tienen menos obstáculos para repetirla y además, los lazos que les vinculan a la sociedad valenciana son, a priori, menores.

¿Y qué pasará si además de los inmigrantes también abandonan la Comunitat jóvenes valencianos? Que la población envejecerá, hecho que provocará un doble problema. En palabras de los investigadores, la Comunitat perderá capacidad productiva y será más complicado sostener el sistema de pensiones públicas.

Además, según el OVIM, aquellos que decidan hacer sus maletas serán sobre todo personas altamente capacitadas profesionalmente que hayan visto sus aspiraciones frustradas por la crisis. De esta manera, los beneficios de la inversión educativa recaerán sobre otros países.

Este rejuvenecimiento de la emigración no se producía desde la década de los 40. Desde el OVIM subrayan la necesidad de la llegada de inmigración laboral que contribuya a mantener el estado de bienestar.
 

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