lunes, 23 enero 2017
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Ingeniosos

Los dirigentes de la huelga salvaje del Metro de Madrid han demostrado que son inteligentes y asaz ingeniosos. Sobre todo lo segundo. ¡Qué finura en los mensajes profundos! Así que hablaba el compañero liberado Vicente Rodríguez, rodeado de otros miembros del comité de huelga, y apoyado por un pasquín impreso con la siguiente y cultísima leyenda: «Esperanzita (sic). Como me quites el 5, por el culo te la hinco». Ejemplar.
El ingenioso autor del cartelito tiene que volver a la escuela. Y los dirigentes de la huelga también. Se puede faltar al respeto más elemental, pero no a la ortografía. «Esperanzita» no se escribe con «z», sino con «c». Esperancita. Muy burros los compañeros cartelistas, y muy burros los que no repararon en el error. Con independencia de la originalidad y gracia del mensaje, que estimo más apropiado para Zerolo que para Esperanza Aguirre, ahora que estamos en vísperas del desfile del «Orgullo Gay», al que no han sido invitados ni los homosexuales y lesbianas de Israel ni los del Partido Popular, como si en el PP no hubiera militantes, practicantes y defensores del sector que se ampara en la bandera con los colores del arcoiris. «A este paso, Zerolo, te vas a quedar solo». Mensaje que brindo a los del comité de huelga del Metro siempre que me aseguren que no van a cometer ninguna falta de ortografía.
El compañero Vicente Rodríguez es intocable. Pero va a hacer un flaco favor a muchos de sus compañeros del Metro. Ignorar la obligación de desarrollar unos servicios mínimos es una falta laboral grave. Al compañero Vicente, como es liberado, nadie le puede tocar. Las multas, los expedientes, las sanciones y hasta los despidos en el Metro caerán sobre los trabajadores que se han dejado engañar por el tóxico compañero liberado, que es capaz de hacer la vida imposible a cuatro millones de madrileños por endosarle a Esperanza Aguirre lo que habría de afearle al Gobierno que propuso las rebajas y al Parlamento que las aprobó. Pero al compañero Vicente le importa el sufrimiento de cuatro millones de personas menos que a un chimpancé enjaulado rascarse sus partes ante los niños que van al zoo. Y esos piquetes tan adorables, amenazando y violentando a quienes han elegido optar por su derecho al trabajo… ¡Qué educación en sus mensajes y en sus métodos la del compañero liberado Vicente! Liberado de trabajar para la empresa que le paga, pero no para cobrar de la empresa a la que nada aporta, que en eso consiste ser liberado.
De nuevo al mensaje de «Esperanzita» con «z» que no a Esperancita con «c». Un profesor de Gramática, por favor. Si es liberado sindical, mejor todavía, porque así podrá dedicar más horas a enseñarle al compañero Vicente los secretos más sencillos de nuestro idioma. El sindicalismo y el analfabetismo no tienen porqué ir de la mano. En unas pocas sesiones, el fino compañero Vicente podrá distinguir entre la «lucezita» del saber y la oscuridad de la «ignoranzia». Respecto al contenido del mensaje, poco más hay que decir. Una grosería de barra de bar durante el juego de los chinos más vieja y burda que la mentira sindical. Si se ha reído con ella, le envío mis condolencias más sinceras. Ahora lo comprendo mejor.

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