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Rajoy golea: rescata el «váyase señor» y pide elecciones ya

No gastó tiempo en desmenuzar su alternativa sino que se centró en desacreditar al presidente
 

  • Rajoy, aplaudido desde su bancada tras su intervención
Carmen Morodo. 

Tiempo de lectura 4 min.

14 de julio de 2010. 20:45h

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Carmen Morodo.  14/7/2010

«Ya se lo dijimos...». El tono que ayer usó Mariano Rajoy fue el del padre que amonesta duramente al hijo que ahora recoje la mala cosecha que se merece por haberse desviado del camino que le marcó. Su primer discurso resultó brillante en las frases y eficaz, aunque sin novedades sobre lo ya escuchado en ocasiones anteriores. La dura andanada contra el presidente del Gobierno la edificó sobre dos argumentos: sus contradicciones y su falta de credibilidad.

«Usted ha multiplicado el  pesar de los españoles e incluso se ha convertido en un grave problema para otros países», le espetó, al tiempo que enlazaba guiños al discurso social y más del gusto de la calle, clamando por las viudas, los huérfanos, los dependientes, los pensionistas...

Rajoy no gastó tiempo en desmenuzar su alternativa ni en «vender» nuevas medidas, sino que orientó toda su estrategia a desacreditar la imagen de Rodríguez Zapatero. De él dijo, entre otras cosas, que es un lastre, que divide, que engaña, que no tiene autoridad ni confianza. Y la guinda a tal severo balance la puso cruzando el Rubicón y pidiendo expresamente por primera vez elecciones anticipadas. En el anterior Debate del Estado de la Nación invitó a los socialistas  a echar a su jefe; esta vez, le pidió expresamente a él que se marche por el bien del país. «Su tiempo se ha agotado y lo sabe. Por lo tanto, el mejor servicio que puede hacer al país para cortar este calvario es disolver el Parlamento y convocar elecciones», sentenció.  El líder popular no arriesgó en el terreno programático, pero sí entrando en un debate que, de antemano, sabía que le dejaba al presidente la pelota en el centro del campo para que tirase a portería con la fuerza del argumento de que no tiene coraje para presentar una moción de censura. Desde el PP se justificó esta decisión en que Rajoy considera que ha llegado el momento de asumir ese sentir mayoritario de la calle «a favor de que Zapatero dimita».

Rajoy tuvo que embestir el trapo que le había colocado Rodríguez Zapatero por la mañana al introducir como primer asunto la polémica del Estatuto catalán y de la sentencia del TC. Eso sí, lo hizo con mucho cuidado para no encrespar aún más los ánimos nacionalistas y una vez más blandió su lema de que toca mirar al futuro con un proyecto común, «en el que quepamos todos, en el que se respeten los consensos constitucionales, en el que no se juegue a dividir sino a sumar».

 

Los ejes del discurso


1 Sin confianza
«Sin confianza puede uno mandar, ordenar, incluso imponer su voluntad, pero no se puede gobernar»


2 Sin plan
«Esto no se resuelve con un goteo de ocurrencias. Sin un plan es imposible ganar credibilidad»


3 Sin proyecto común
«España necesita un proyecto común en el quepamos todos»
 

 

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