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El frenazo a la negociación impedirá que se apruebe antes del verano

El pacto PSOE-PP contra la corrupción encalla por la confrontación política

Tiempo de lectura 4 min.

12 de mayo de 2010. 03:57h

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12/5/2010

MADRID- Las elecciones que se echan encima, el «caso Gürtel» y, sobre todo, el clima de confrontación política amenazan con llevarse también por delante, salvo milagro de última hora, el pacto PSOE-PP contra la corrupción.
Las negociaciones han entrado en vía muerta hasta el punto de que se descarta que pueda cumplirse el objetivo de registrar en este mes en el Congreso la iniciativa conjunta de los dos principales partidos que debería haber sido ratificada antes de que venza, en junio, el actual periodo de sesiones. Ésa fue la promesa lanzada con fuego pirotécnico que hoy es ya papel mojado.
Desde Semana Santa no ha vuelto a haber contactos entre las delegaciones encargadas de buscar el consenso. Para cocer este pacto de Estado el PSOE designó como interlocutores a Antonio Hernando y a Pedro Sánchez; y el PP a Juan Manuel Moreno y a Juan José Matarí. El agravante está en que el problema no es la falta de acuerdo en lo sustancial, ya que sin las interferencias de las alturas Hernando y Moreno podrían firmarlo mañana mismo porque sus partidos comparten en buena medida la teoría y la práctica.
Pero por medio se ha cruzado, como en todo lo demás, el bipartidismo de confrontación que está condicionando esta Legislatura tanto como la anterior y que está  dinamitando cualquier tipo de encuentro entre los dos principales partidos. En este caso, es en el PSOE donde hay menos ganas que en el PP de concretar el pacto, y de ahí la estrategia impuesta desde arriba para dar largas al asunto. ¿El motivo? El principal es que los socialistas creen que el PP rentabilizará más que ellos el acuerdo porque les ayudará a lavar su imagen del «caso Gürtel». Por tanto, que pueda llegar a haber fumata blanca, y cuándo, depende en su mayor parte de si el PSOE  cree  que el momento les es favorable.
La semilla del pacto anticorrupción la plantó el PP a finales de noviembre, en Sevilla, cuando la tormenta del «caso Gürtel» soplaba en su contra con más virulencia. El movimiento fue una especie de dique de contención que, con independencia de su sentido estratégico, se sostenía en una interesante batería de iniciativas y reformas legales (hasta 50 propuestas) para aumentar la transparencia y endurecer la respuesta a los casos de corrupción. En las conversaciones entre socialistas y populares ha llegado a entrar incluso la reforma de la Ley de Financiación de Partidos para endurecer los controles e implantar un sistema de sanciones serias e inmediatas. La reforma del Código Penal que ha aprobado el Congreso incluye nuevas penas para la corrupción: el PP se abstuvo en la votación en totalidad por entender que quedaban huecos, pero apoyó ese capítulo concreto en comisión.


Las medidas que penden del hilo del consenso
 - Entre otras medidas, la nueva regulación que se ha puesto encima de la mesa incluye generalizar las auditorías externas y ampliar la concurrencia para las adjudicaciones de contratos o la cobertura de las plazas municipales por oposición.
- Prohibir por ley a los cargos electos y personal al servicio de la Administración la aceptación de regalos, exceptuando los que respondan a los usos y costumbres sociales.
n Hacer públicas las retribuciones íntegras de los cargos municipales y sus declaraciones de bienes.
- Reintegrar a los municipios afectados por casos de corrupción los bienes incautados.
- Reformar la financiación de los partidos para endurecer los controles e implantar un sistema de sanciones serias e inmediatas.

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