martes, 30 mayo 2017
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«El seguro tasa la vida de un fallecido en 12000 euros»

  • Inmaculada, María Nieves, Victoria y José son sólo cuatro de las 154 víctimas del accidente de Spanair, ocurrido el 20 de agosto de 2008. Sus rostros de felicidad, plasmados en una fotografía, ilustraban la camiseta de tres de sus familiares. Pero no eran los únicos. Las demás también estuvieron de alguna forma ayer en el homenaje a las víctimas.

Sus rostros y sus recuerdos afloraron con fuerza de los corazones de los presentes en los cuatro homenajes celebrados. El silencio fue la tónica más presente durante la jornada. Se hizo notar incluso más que el calor reinante, que rozó los 40 grados. Daba igual, era su momento, el de sus seres queridos y el de dar un paso al frente para demostrar que su espíritu de lucha está más vivo que nunca.

Madrid fue ayer una ciudad de contrastes. Por un lado, miles de jóvenes paseaban por las calles para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Santo Padre; por otro, un centenar de familiares, amigos y supervivientes de la mayor tragedia aérea de los últimos 25 años se volvían a reunir para depositar un corazón de rosas blancas en el monumento del Parque Juan Carlos I, otro en el olivo plantado en la Terminal 2 –que preside un altar con tres placas con los nombres de los supervivientes– y otro en la estatua de la paloma de la paz del aeródromo.

«No os sintáis solos»
El capellán del aeropuerto, el padre Alberto, durante el responso oficiado junto al olivo de la Terminal 2, recordó sus vivencias el día del accidente, cuando no solamente se encontró con el dolor de los que habían muerto, sino también de los que vivían, los familiares, que «en aquel momento merecían toda la atención, respeto, cariño y ayuda», recalcó. También  pidió a los familiares que no se sientan solos porque están con ellos muchas personas que han vivido estos momentos «desde muy cerca».

Antes de volver al lugar del accidente, hicieron un inciso para atender a los medios de comunicación. Durante su exposición, Pilar Vera, presidenta de la asociación, consideró indignante que una aseguradora comercie con sus vidas y haya ofrecido a 41 de los familiares afectados una indemnización de 12.000 euros por la muerte de una persona. Rafael Vidal, vocal del organismo, fue más tajante y explicó que Mapfre había tasado la vida de un niño de cuatro años en 12.000 euros. Además reconoció que «la mayoría hemos recibido un adelanto de la indemnización, tal y como estipula la ley. En mi caso han sido 24.000 euros, que no me han llegado ni para pagar médicos ni medicinas». Vidal tuvo una fractura en la pierna y ha estado a punto de perderla.

Vera retomó la conferencia de prensa para reiterar el desamparo al que se han visto sometidos por el Gobierno central y el autonómico canario. Asimismo, anunció que están en proceso de constitución de una asociación de víctimas a nivel europeo para llamar la atención de la UE en materia de seguridad, «ya que aquí no nos han hecho caso». Vera defendió a los pilotos del avión siniestrado, que cometieron un error pero que no son culpables del accidente.

Certificación aérea

La presidenta de la asociación cargó de nuevo contra Fomento por prorrogar el certificado de aeronavegabilidad de la aeronave sin haber pasado los controles preceptivos, que «habría evitado que todos estuviéramos aquí porque la aeronave tendría que estar en parada técnica.

Fruto de este apoyo es el acuerdo con el colegio y el sindicato de pilotos para elaborar un informe independiente sobre el accidente, que se unió al realizado por Fomento y que ha sido fuertemente criticado por «faltar a la verdad, esconder la realidad y por cargar contra el eslabón más débil, los pilotos, cuando son el último eslabón de la cadena de fallos». Por ello, el presidente del Sepla, Javier Martínez de Velasco, y el decano del colegio de pilotos, Luis Lacasa, quisieron estar con las víctimas durante toda la jornada.

Sobre el «fracaso institucional» en el «caso Barajas», Vera hizo referencia a las palabras del ministro de Fomento José Blanco, que ha pedido respeto a los profesionales que elaboraron el informe. «¿Quién respeta la memoria de las personas que pagaron con su vida la incompetencia de quien tenía el deber de protegerlos?», preguntó Vera.

 La asociación «asume el peso de evitar que tanta muerte y sufrimiento sea en vano», argumentó, y se comprometió ante los tres monumentos a seguir peleando para conseguir que se modifiquen las leyes de transporte aéreo y que se cambien los hábitos de la Administración en la investigación de accidentes aéreos.


El milagro de Alexander Lovic
Rafael Vidal (en la foto) es uno de los seis supervivientes que todavía arrastran problemas físicos graves. Durante el accidente se fracturó la tibia y, debido a la tardanza de los servicios sanitarios, se le infectó la herida y ha estado a punto de perder la pierna. No es el único; otra superviviente, de 14 años, ha pasado por lo mismo. Abocados a la amputación en la Seguridad Social, el doctor Alexander Lovic les sacó del Hospital La Paz, les llevó a un centro privado y les dijo: «Hasta que no corras, no cobro». De momento, andan. Por ello, Vidal ha pedido una unidad de microcirugía reconstructiva dirigida por este facultativo.

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