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Rubalcaba más de lo mismo

En calidad de candidato socialista a las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba demostró ayer que en su recorrido hasta las urnas es difícil que haya tiempos muertos. Ayer, durante la reunión con diputados, senadores y europarlamentarios socialistas, Pérez Rubalcaba incluso se anticipó al presidente del Gobierno y, en el marco de un análisis de la situación económica, pidió la creación del «eurobono» –cuyo espíritu gravita en que la deuda que se emita dentro de la zona del euro esté garantizada por todos los países al mismo tiempo– como una fórmula imprescindible para defender el mercado común. También solicitó que se cree una agencia europea de calificación y reclamó a los líderes europeos que despejen las dudas sobre Grecia «con números creíbles». El candidato socialista no abandonó un tono crítico sobre cómo la Unión Europea se ha articulado en los últimos tiempos al decir que han pasado unos años «en que se ha hecho todo a medias», al tiempo que cuestionó el «cortoplacismo» con el que se intentó zanjar la crisis de Grecia en los primeros momentos. Aunque puede que esté en lo cierto, lo que no deja de sorprender es con qué rapidez el candidato Rubalcaba se ha desprendido de su pasado inmediato como vicepresidente primero del Gobierno, como para, hábilmente, pretender ahora mantenerse al margen de las decisiones gubernamentales que se tomaron en los gabinetes en los que tuvo un papel relevante y cuyas medidas defendió como portavoz del Ejecutivo.
Sea como fuere, es evidente que Pérez Rubalcaba ha planteado su campaña electoral marcando distancias con la herencia que dejará el Gobierno al que perteneció y en el que en ningún momento, al menos públicamente, expuso estas ideas con tanta contundencia si tan buenas le parecían. Tampoco se le oyó pronunciarse con tanta determinación sobre el Senado, del que dijo que ni cumple las funciones que prevé la Constitución  ni sintoniza con el Estado Autonómico, por lo que planteó su reforma.
Ayer también quejó claro que el candidato Rubalcaba no es impermeable a parte de las demandas del movimiento de los «indignados», a los que lanza constantes guiños. Es una obsesión del candidato –y así se lo hizo saber a los diputados, senadores y europarlamentarios– acercar la política a los ciudadanos para no aumentar su desafección hacia la clase política. En ese sentido lanzó una propuesta de modificación del sistema electoral basándose en el modelo alemán y se comprometió a «reorganizar» los grupos parlamentarios para que los diputados y los senadores estén más cerca de los electores.
Proyectándose al futuro, el candidato Rubalcaba pretende presentarse ante los electores como un hombre con experiencia, con su propio estilo de hacer política y manteniendo distancias con sus responsabilidades políticas como miembro de los gobiernos de Zapatero.
La última aparición de Rubalcaba evidencia que la bicefalia que se está viviendo actualmente en el PSOE puede actuar en su contra, ya que al ciudadano le puede resultar difícil de asimilar que el mismo partido político mantenga discursos políticos distintos, según vengan del presidente del Gobierno o del candidato a las generales.
 

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