martes, 19 septiembre 2017
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Holanda atrapada en su himno: «Al Rey de España he honrado»

  • ¿Sabe holandés? ¿Sabe leer los labios? ¿No y no? No se preocupe. Le traducimos lo que tarareaban los jugadores holandeses al cantar su himno en la final con España: "Al Rey de España siempre he honrado". Se cumplió su maldición: el fútbol les ha atrapado en su himno.

"Guillermo de Nassau

soy yo, de sangre germánica

a mi patria fiel

permaneceré hasta que muera.

 

Un príncipe de Orange

soy, libre y valeroso

al rey de España

siempre le he honrado".

 

Con la emoción del momento, es probable que los holandeses no fueran conscientes del verdadero significado de la primera estrofa de su himno: "Al rey de España siempre le he honrado". Lo malo para ellos es que, después de la lucha (con sus empujones y patadas), tuvieron que cumplir con lo dicho, muy a su pesar.

 

Después de unos días en los que la prensa holandesa se empeñó en resucitar la leyenda negra de los tercios de Flandes, los "revisionistas" cayeron en su propia red. El destino ha querido que esa primera estrofa de su himno se haya convertido en su propia maldición, hasta el punto de que hay quien ya busca negocio en internet descargando el himno "oranje" para los móviles.

 

El himno holandés es el oficial desde 1932. Conocido como el "Wilhelmus", fue compuesto en honor al príncipe Guillermo, que luchó por la independencia de los Países Bajos a mediados del siglo XVI. Este cántico era entonado como muestra de apoyo al nuevo príncipe. Todo esto en plena Guerra de los Ochenta Años, que empezó en 1568 con Felipe II y terminó en 1648, con Felipe IV en la Paz de Westfalia.

 

La letra hace referencia a la "liberación"de España para poder tener la libertad religiosa y no ser serviles a su legítimo rey, Felipe II. En resumen, el canto hace referencia a las razones por las que Holanda busca su independencia, haciendo en todo momento referencia a Dios y a la cristiandad, comparando al príncipe Guillermo con el rey David.

 

Pero Holanda no sabía que anoche volvería a honrar a España, cuatro siglos después de que se compusiera el himno.

 

Aún así, descargarse el cántico no es la única idea genial de los visionarios del marketing. Y es que la final del Mundial de Sudáfrica va a servir también para que muchos se asomen, aunque sea de refilón, a la historia.

 

Otro gran momento que volvió a repetirse fue el que Velázquez representó en "La rendición de Breda" o "Las lanzas", cuando el comandante genovés Spinola, al servicio de España, tomó la citada ciudad. Un cuadro que ya se puede ver en camisetas con elementos modificados: los soldados son sustituidos por jugadores de fútbol, a la izquierda de naranja y a la derecha de rojo. O los soldados españoles por aficionados de la selección campeona de la Copa del Mundo (vuvuzela incluida).

 

Y es que el partido resultó ser una auténtica batalla campal entre el fair play de España y las marrullerías de los holandeses. Pero el componente de lucha estuvo presente, y la naranja tuvo que volver a rendir honores al rey de España.

 

El himno de Holanda, al completo

Guillermo de Nassau
soy yo, de sangre germánica
a mi patria fiel
permaneceré hasta que muera.
Un príncipe de Orange
soy, libre y valeroso
al rey de España
siempre le he honrado.

 

Y me veo proscrito,
Sin pueblo, sin hogar,
Por el sólo delito
De a Dios servir y amar.
Mas el Rey de los Cielos
En su suma bondad,
Colmará mis anhelos,
Remediará mi mal.

LLoráis, fieles sujetos,
En inicua opresión,
Mas Dios a sus adeptos
Lleva en el corazón.
Quien de servirle trata
Le pide sin cesar
Me conceda por gracia
Que os pueda liberar.

Estados y fortuna,
Por vos todo perdí,
Hermanos de alta cuna
Verlos morir sufrí.
En Frisia cayó Adolfo
En el campo de honor,
Su alma en buen reposo
Espera el día mejor.

Retoño alto y preclaro
Soy de un emperador,
A príncipe elevado;
Con cristiano fervor
Por la palabra santa
Osado combatí
Cual héroe sin tacha
Mi noble sangre di.

Mi fuerza y confianza
Señor de Ti vendrán,
En Ti está mi esperanza,
No me dejes jamás.
Haz, Dios, que hasta la muerte
Te sirva noche y dia,
Que con ánimo fuerte
Venza la tiranía.

Oh, Dios, en mí se ensaña
La insidia y el rencor,
Protege de sus mañas
A tu fiel servidor.
Tuerce, Señor, los fines
Del odio criminal,
Que de sus manos ruines
No me venga a mí mal.

David el trato innoble
De Saúl hubo de huir,
Así con tanto noble
Me veo yo perseguir.
Mas Dios fue su victoria,
De dolor le sacó
Y del trono a la gloria
Israel le elevó.

En fin la prueba amarga
Cederá al dulzor
Que mi noble alma aguarda
De Dios Nuestro Señor:
Conocer la ventura
De morir con honor,
Gozando eterna gloria
Cual héroe vencedor.

Ni dolor ni laceria
Igualan dura ley
De saber en miseria
El buen país del Rey.
Mi alma se atormenta
Oh noble pueblo y fiel
Viendo cómo te afrenta
El español cruel.

Al frente de mis fieles,
Con firme decisión,
De cosechar laureles
Esperé la ocasión.
Retiene al enemigo
En Maestricht el temor,
Mis jinetes conmigo
Campaen a sabor.

Si tal hubiera sido
De Dios la voluntad,
Hubiera yo vencido
Allí la tempestad.
Mas el Rey de los Cielos,
De todo ordenador,
Que hay que servir con celo,
Lo dispuso mejor.

Se mantiene constante
Mi principesco ardor,
Mi cristiano talante
No cede ante el dolor.
A Dios con insistencia,
Del hondo de mi ser,
Pido que mi inocencia
Me ayude a defender.

Adiós, pueblo sin ley,
Adiós, mesta oprimida
Vuestro pastor bien cuida
Su dispersada grey.
A Dios te encomendamos,
Sigue a tu Salvador;
Esta vida es, hermanos,
De un solo día flor.

Ultraje ni vileza,
A fe del Hacedor,
Inferí a la realeza,
Lo tengo por honor.
Mas el Señor lo quiso,
Suprema Majestad,
Y he de acatar sumiso
Su justa voluntad

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