viernes, 28 agosto 2015
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En Mallorca a toda vela

  • El Club de Mar de Palma celebra su 40º aniversario con la Familia Real en la memoria

El Club de Mar tiene memoria. De elefante. De aquella que recuerda como si fuera hoy cómo Don Juan de Borbón pasaba sus veranos en el Giralda, o cómo los Thyssen llegaron por primera vez a Palma a través de este puerto. O de los primeros pasos del noviazgo de Don Felipe con Isabel Sartorius, de las pasiones de Ramón Mendoza y los alardes de Mario Conde. Por no hablar de cuantos se han quedado boquiabiertos al ver atracados al Lady Moura, al Britannia... Junten todo en una coctelera y el resultado es un maridaje que cumple cuarenta años entre la familia De la Rosa y esta isla que bien merecía una fiesta de esas con vestidos vaporosos –como el impecable H&M by Marni de Ana García Siñeriz– y americanas de las que permiten soportar la humedad. Bien lo demostró el presidente balear, José Ramón Bauzá, que no pierde compostura aunque el calor haga de las suyas. Atento escuchó las palabras del anfitrión, Borja de la Rosa, que repasó la impecable historia de un club por el que han pasado «tres generaciones de la Familia Real. Siempre ha sido y será su casa». De primeras, a El Canapero le sorprendió ver por allí al piloto Martínez de la Rosa. Uno pensaba que la pasión por la Fórmula 1 y los yates van de la mano. Miren a Briatore. Pero no. A él le delata el apellido. Nieto del fundador.  Cuatro décadas después, el Club de Mar, a velocidad de crucero.

A examen
Convocatoria: 40º aniversario del Club de Mar en Palma de Mallorca.
Nivel de famoseo: elite política y empresarial de la isla.
Los canapés: interesante variedad de gazpachos y granizados.
Lo mejor: la organización a cargo de Javier Escobar.
Lo peor:  la humedad y el calor.
Valoración final: ****

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