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Arias Cañete admite que la situación «es muy preocupante». Afecta al 85% de los cultivos

El campo español abocado a la ruina por la sequía

Belén V. Conquero. 

Tiempo de lectura 4 min.

28 de febrero de 2012. 23:46h

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Belén V. Conquero.  29/2/2012

TOLEDO- «Tenemos una sequía muy dura, en algunos territorios espectacularmente intensa. Es una situación enormemente preocupante», afirmó ayer el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete. Su declaración responde al difícil invierno hidrológico que está atravesando España. Los últimos datos de capacidad de los embalses sitúan la media por encima del 60%, sin embargo, el propio Ministerio confirma la actual «crisis meteorológica» y de ahí que cada día los agricultores miren al cielo en busca de precipitaciones.

Se aproxima una borrasca de agua y nieve hacia la Península Ibérica, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Y aunque la entidad confirma que no aliviará la situación actual, Miguel Gómez, agricultor de secano y vicepresidente de Asaja Toledo, la espera como «agua de mayo». Lleva 55 años en el campo y no es la primera sequía que vive, no obstante «es mucho peor que la que atravesamos en 2005 porque ese año teníamos reservas del otoño anterior. Si en un mes no cae nada aparecerán las primeras grietas», afirma mientras remueve la tierra en busca de humedad.

Las numerosas vetas del terreno reflejan lo evidente: «El grano está seco», confirma Gómez, originario de Villatobas (Toledo), una localidad con 3.000 habitantes de los que el 99 por ciento se dedica a cultivar tierras de secano (cereal, oliva y vid) y a la ganadería extensiva. «Aquí no ha caído ni una gota  desde noviembre», añade otro Miguel, de apellido Montalvo. Su situación es similar a la de muchas poblaciones de la comarca de Ocaña, que vaticinan pérdidas superiores a los 20.000 euros por agricultor: «Yo podría superar los 30.000», asegura Gómez. Unas cifras que se suman al 65 por ciento de daños que, de acuerdo con el presidente de Asaja, Pedro Barato, se contabilizan en toda Castilla-La Mancha y a «los más de 100 millones de pérdidas en la provincia de Sevilla». El presidente comentaba este balance a LA RAZÓN minutos después de finalizar su reunión con la secretaria general de Agricultura y Alimentación, Isabel García Tejerina: «Hemos abordado el tema muy por encima porque están esperando a que llueve esta semana, aunque no son conscientes de que el daño ya está hecho», dice Barato. El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes, Andrés del Campo, subraya la gravedad de la situación: «Los campos de secano, que conforman el 85 por ciento de España, están en estado de emergencia». En esta alerta también insiste Agricultura que, en su  último informe sobre la sequía, afirma que «la situación actual de la cabecera del Tajo es de prealerta», ya que sus valores no superan el 40 por ciento de su capacidad total.

La gravedad no sólo es acusada en Castilla-La Mancha y Extremadura. En provincias  como Salamanca, los labradores se han visto obligados a abrevar a su ganado con  camiones cisterna. Sin embargo,   «la comunidad que más la está sufriendo es Aragón; allí la sequía es tremenda», comenta el presidente nacional de la asociación de agricultores. Los labradores de la zona fueron los primeros en avisar del alcance de esta situación. Lo hicieron hace más de tres semanas cuando convocaron la primera mesa de la sequía. Sus conclusiones se las transmitieron al consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la comunidad, Modesto Lobón, que el pasado martes se reunió con Arias Cañete para transmitirle su preocupación. «El ministro comprendió la urgencia del tema pero insistió en que antes de aprobar el decreto debía realizar una ronda de contactos con el resto de comunidades autónomas», explicó ayer un portavoz de la Consejería.

Aragón, las dos Castillas, Extremadura y Andalucía sufren la carencia de precipitaciones; Valencia, también. La Unió de Llauradors de la comarca lo confirmó ayer: «La superficie afectada se sitúa alrededor de las 20.200 hectáreas y el valor de la producción de cereales que está en peligro se acerca a los 48 millones de euros». Otro de los factores determinantes para la nefasta cosecha que se espera para este año son las heladas: «El hielo ha sido malísimo para todos los cultivos», indica un joven agricultor de Villatobas mientras desciende de su tractor. Ángel tiene 35 años y aunque «he vivido antes periodos secos, nunca había sufrido una situación similar a ésta». El trabajador coincide con sus vecinos en que «para conseguir salvar la cosecha de cereal actual serían necesarios unos 250 litros de agua repartidos en cuatro o cinco tandas, antes del mes de junio». Del cultivo de oliva ya se han despedido: «Este año hemos cosechado 30 kilos, pero el año que viene no recogeremos ni una sola oliva; la tierra está tan seca que no producirá nada y el hielo ha estropeado gran parte del olivar. La mantendré en barbecho», afirma Miguel Gómez.
 

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