viernes, 28 julio 2017
21:00
Actualizado a las 
Ofrecido por:
  • 1

Humor contra el odio en Oriente Medio

  • Robi Damelin y Siham Ikhalyel posan sonrientes, al menos todo lo que les permiten sus dolorosas experiencias, ante uno de los trabajos de la exposición «Viñetas del conflicto», inaugurada la semana pasada en la sede de la Fundación Diario Madrid

En ella, dos hombres, un israelí y un palestino, se lanzan piedras sin parar. Entre medias, el israelí dice: «Me he perdido. ¿Estoy atacando o contraatacando?». La viñeta, del norteamericano Jim Morin, describe así la amarga irracionalidad del conflicto de Oriente Medio.


El dibujo es uno de los favoritos para Robi, una madre israelí que perdió a su hijo a manos de un francotirador palestino, y que ha encontrado el coraje necesario para desterrar el odio de su corazón, a pesar de que el asesino de su hijo no mostró ningún arrepentimiento ni intentó disculparse cuando, por fin, se encontraron cara a cara. También Siham ha pasado por una experiencia similar. Un hermano muerto y otro herido por disparos, un tercero encarcelado y una madre fallecida de un derrame cerebral después de largos años de prisión por su militancia en la OLP. «No quiero que también me pase a mí, no estoy preparada para esperar que alguien venga a decirme que han matado a mis hijos», concluye.



«Educar a los políticos»


Robi y Siham no sabían nada una de otra hasta que se integraron en el Círculo de Padres-Foro de Familias, una asociación que integra a palestinos e israelíes unidos por el dolor de haber perdido a algún ser querido y por el objetivo de lograr la paz y la reconciliación en la región. Para esta exposición que les ha traído a Madrid y que ya ha recorrido medio mundo, cuentan con el apoyo de la Asociación de Periodistas Europeos y con el patrocinio de Casa Sefarad y de la Fundación Tres Culturas.


«No somos una organización política, ni estamos afiliados a nada. No somos propalestinos ni proisraelíes. Eso no nos ayuda, sólo genera nuevos conflictos», explica Robi.


La pregunta, entonces, es obvia: ¿Qué confianza tienen ustedes en las negociaciones de los políticos? La respuesta deja entrever que no mucha, aunque Robi prefiere centrarse en lo positivo: «Hay que educar a los políticos para que comprendan la importancia de la reconciliación». «Pero esa reconciliación sólo la podremos hacer nosotros, los civiles de ambas partes», añade Siham, que vio el lado humano de esta tragedia «cuando los mismos israelíes vienieron a casa a darme el pésame por la muerte de mi madre».


«No sé dónde vamos, pero sé que tenemos una misión», tercia de nuevo Robi, «y no podemos permitirnos abandonar esta esperanza, de ninguna forma».



SIGUENOS EN LA RAZÓN