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Colapso y provocaciones en Sol

Los «indignados» tomaron por segundo día las principales calles del centro. Insultaron a los agentes e intentaron rebasar el cordón policial en varias ocasiones

  • Gritos, cánticos y hasta desnudos   dedicaron los «indignados» a los agentes
    Gritos, cánticos y hasta desnudos dedicaron los «indignados» a los agentes
  • Los antidisturbios tuvieron que esmerarse ayer para mantener el perímetro de seguridad que los «indignados» querían rebasar
    Los antidisturbios tuvieron que esmerarse ayer para mantener el perímetro de seguridad que los «indignados» querían rebasar

Tiempo de lectura 4 min.

04 de agosto de 2011. 02:29h

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4/8/2011

MADRID- Los «indignados» cambiaron el esquema de su recorrido. Por lo general, el movimiento 15-M convocaba una manifestación ilegal o «concentración espontánea» para protestar por el desalojo que se había producido en días anteriores. Durante varias semanas, los manifestantes se tranquilizaron mientras mantenían el puesto de información en la Puerta del Sol. Pero la llegada de los «indignados» de toda España unida a la inminente visita de Benedicto XVI a la capital precipitaron los acontecimientos.

La Delegación de Gobierno de Madrid decidió tomar cartas sobre el asunto y levantar el campamento que tenían instalado en las inmediaciones del Paseo del Prado y de Sol. Esto provocó que los integrantes del movimiento retaran a la Delegación con su regreso a la plaza e incluso utilizando su ya habitual lenguaje bélico: «Hoy volvemos a quedar en los alrededores de Sol para tomar nuestra plaza. Por ello seguiremos combatiendo lo intolerable con  nuestra arma más potente: la no-violencia». En este discurso, invitaban a los simpatizantes del colectivo a participar en una nueva concentración que se desarrolló de una forma diferente a las precedentes. En esta ocasión se reunieron a las 18:00 horas en la plaza de Jacinto Benavente unas 150 personas para debatir en asamblea cómo penetrar el blindaje policial de la Puerta del Sol. Sin embargo, Marcha Indignada había convocado a todo el mundo por las redes sociales en Atocha a las 20:00 horas.

Dos frentes de un mismo movimiento comenzaron a desfilar por las calles de Madrid. El primero se dirigió por la calle Santa María de la Cabeza para protestar en las puertas de la Consejería de la Vivienda por los derribos de las infraviviendas de Puerta de Hierro; el segundo frente partió de Atocha con destino Sol, su objetivo. Esta nueva concentración obligó a la Delegación de Gobierno a ordenar el cierre de las estaciones de Metro y Cercanías de Sol y Atocha. Cinco furgones de la Policía entraron en esta última y cortaron la circulación para evitar accidentes con los manifestantes. Los «indignados» avanzaron hacia el Congreso de los Diputados, donde mantuvieron los primeros enfrentamientos con las autoridades. Intentaron evitar la entrada de un furgón situándose delante del vehículo e increpándolo, pero el incidente no fue mayor. Más tarde, recorrieron toda la Gran Vía hasta llegar a Callao, donde se asentó la mayoría por la calle Preciados. Mientras tanto, el otro frente tomó la Plaza Mayor, de la que fueron desalojados ayer por la mañana. Sin mediar palabra, dos «indignados» se intentaron colar a la Puerta del Sol por la calle Arenal, pero rápidamente fueron captados por la Policía. «O la Policía carga contra ellos o esta historia será interminable. Me están arruinando el negocio», explicó Carlos, uno de los quiosqueros de Sol. Instantes después, las primeras filas de la calle Preciados comenzaron a avanzar e intentaron traspasar el cordón policial, por lo que los antidisturbios cargaron contra ellos hasta en dos ocasiones. La plaza vivió momentos de mucha tensión de un lado a otro del cordón policial, pero ante la vigilancia constante de la Policía, los manifestantes decidieron marchar a la Plaza de España y a Gran Vía, donde celebraron otra asamblea para decidir sus próximos pasos.


Instrucciones polémicas desde Delegación
Tres instrucciones: No utilizar material antidisturbios, no realizar detenciones e impedir a los acampados que volvieran a dormir en Sol, fueron las que, según el sindicato Superior de Policía (SUP), impartió la Delegada del Gobierno en Madrid, Dolores Carrión, a los agentes desplegados en el corazón de la capital tras el desalojo de los últimos acampados durante la mañana del martes.  En el comunicado del SUP advierte de que la Policía está otra vez en el punto de mira. «Si cuando se inició el Movimiento 15-M y la acampada de Sol se nos acusó de pasividad y de no hacer nada, ahora que se ha producido el desalojo se nos acusa de violentos», aseguraron tras afirmar que en ocasiones la Delegación les pide en ocasiones que no cumplan con la Ley. Ante esto «la Policía Nacional niega que la delegada del Gobierno en Madrid haya dado indicaciones para emplear, ni en sentido positivo ni en sentido negativo, del empleo de material antidisturbios por parte del Cuerpo Nacional de Policía», informó la Jefatura Superior.

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