jueves, 27 julio 2017
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Defensa tampoco incluye a la División Azul en el nuevo Museo del Ejército

La sede del Museo del Ejército en Madrid cerró sus puertas en junio de 2005. En junio de 2008 el entonces ministro de Defensa, José Antonio Alonso, anunciaba su apertura en el Alcázar de Toledo para ese mismo año. No ocurrió.


Tampoco en 2009. Y aunque todo apuntaba ya a que solventadas las enormes dificultades en el diseño de la colección, las obras y la adaptación al emblemático edificio toledano, sería el 23 de junio cuando por fin abriría sus puertas, habrá que esperar un poco más. Y es que tras más de tres años de retraso y por motivos de agenda del Ejecutivo, más en concreto –según asegura Defensa– por el balance que Zapatero hará en el Congreso sobre sus seis meses de presidencia europea, la inauguración ha sido retrasada, previsiblemente, al 19 de julio. Eso sí, cuando abra sus puertas lo hará sin una sola referencia a la División Azul.

Según fuentes cercanas al Museo consultadas por este periódico, los objetos de los voluntarios españoles que lucharon en el frente ruso en la Segunda Guerra Mundial contra las tropas de Stalin quedarán guardados en el sótano del Alcázar y no serán expuestos con el resto de la colección trasladada desde Madrid, en donde se recogían en una pequeña sala específica para este cuerpo de voluntarios.


El problema, subrayan, es que esos fondos, en principio, tampoco serán devueltos a la Hermandad de la División Azul, que los vendió por un precio simbólico para la exposición permanente de Madrid y que ahora busca el modo de recuperarlos para volver a exponerlos en sus locales de la capital, donde aún conservaban otros objetos dedicados a los combatientes.

En la exposición que había cuando la sede estaba en Madrid se mostraban objetos personales y armas de los combatientes en el frente ruso, entre ellos el capote y las condecoraciones del laureado capitán Teodoro Palacios, que pasó once años de su vida en los campos de concentración dispersos por el régimen de Stalin en todo el país.La División Azul la compusieron 45.482 hombres voluntarios, de los que casi 5.000 murieron en el frente ruso y casi 9.000 resultaron heridos.

El hilo conductor del nuevo museo será la historia del Ejército a lo largo de los siglos y la muestra de las aportaciones militares al progreso institucional, social, cultural y científico de España. De lo que fue la Guerra Civil y la época posterior poco aparecerá, y dentro de ese discurso museográfico diseñado por el Ministerio, la División Azul no tiene cabida, más si se tiene en cuenta el celo con el que el departamento que dirige Carme Chacón aplica la Ley de la Memoria Histórica.

El nuevo Museo expondrá entre 4.000 y 6.000 objetos de las más de 30.000 piezas con las que cuenta entre sus fondos, con lo que en la selección de lo que finalmente se expondrá se han suprimido muchos elementos que sí estaban en la anterior colección. Incluso se ha suprimido lo único que había de antemano en el propio Alcázar de Toledo: el museo del asedio, que recogía multitud de objetos y armas que testimoniaban la resistencia de Moscardó y sus hombres contra el asedio republicano sobre el edificio en el que estaban rodeados. De hecho, el despacho del entonces coronel permanecerá fuera del recorrido y de las visitas de los turistas, tal y como adelantó este periódico en octubre del año pasado, pese a que ha sido tradicionalmente uno de los principales atractivos del Alcázar.

La supresión de esta colección y la clausura del despacho llevó a la eliminación de las placas que unidades españolas y de multitud de ejércitos del mundo habían colocado en el edificio en memoria de los «héroes del Alcázar».

Y, aunque la inauguración esté próxima, la peregrinación del Museo del Ejército de Madrid a Toledo lleva ya 16 años de trámites. La primera que habló de esta posibilidad fue Carmen Alborch en 1994, cuando era ministra de Cultura, aunque no especificó el destino de la colección. Simplemente habló de ampliar el Museo del Prado hacia las instalaciones que ocupaba el del Ejército.

En 1995 se creaba una comisión para estudiar una nueva ubicación de la colección. No se reunieron nunca y fue disuelta en 1997. En 1996, ya con José María Aznar en la Moncloa, era él mismo el que anunciaba su decisión de llevarse la exposición a Toledo.


Fuera de exposición

El museo del asedio que albergaba el Alcázar de Toledo y que recogía objetos que rememoraban la resistencia de Moscardó y sus hombres al asedio que las tropas republicanas mantuvieron durante tres meses sobre el edificio, ha sido suprimido.


-El vehículo en el que viajaba el almirante Carrero Blanco cuando fue asesinado por ETA en Madrid se exponía en el Museo del Ejército de la capital, pero según fuentes consultadas por este periódico, el coche tampoco será expuesto dentro de la colección toledana. No forma parte del discurso.

-El despacho del coronel Moscardó, en el que se podía escuchar la conversación con su hijo, al que los republicanos fusilaron tras intentar chantajear a su padre, era de los lugares más visitados de Toledo. La estancia se cerrará a las visitas.


 

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