sábado, 04 julio 2015
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Ellas y él

  • Marina Alabau, oro en windsurf y Carbonell y Fuentes, plata en sincronizada. Gómez Noya, primer hombre en el medallero español

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LONDRES- El campo de regatas de Weymouth anunciaba viento favorable para el angustiado deporte español, necesitado de alegrías, como el país. La probable medalla dorada de Marina Alabau presagiaba las de plata de Andrea Fuentes y Ona Carbonell y, casi tan seguro como aquéllas, otra colgada del cuello de Javier Gómez Noya. Siempre las mujeres protagonistas, que daban la bienvenida al «intruso» triatleta; siempre el agua, milagrosa, bendita, vehículo que se ha consagrado transporte hacia la gloria –en el triatlón hay que nadar– del deporte olímpico español. Marina tenía suficiente con terminar séptima y ganó la «Medal Race». Cuarta en Pekín, primera en Londres e invisible en Río. Pasado, presente y futuro de Alabau. Diploma, oro y desengaño. En 2016 el windsurf no será olímpico. En la sincronizada no hay cambios previstos y Andrea, que ya fue plata en Pekín con Gemma Mengual, ha encontrado en Ona otra compañera infalible. Su «Tango» fue lo más celebrado de la piscina; lo inaudito, que las rusas, siempre ellas, que son buenísimas y todo eso, obtuvieran la gracia de cinco puntos más en la calificación final. La distancia no es real; pero tienen encandilados, subyugados y hasta puede que sojuzgados a los árbitros. Sin embargo, la alegría española fue indescriptible. La sincronizada, el salvavidas que no falla jamás, compartió júbilo con Marina y con Gómez Noya, que fue cuarto en Pekín. A Londres llegó el triatleta gallego mejor preparado que nunca para hacer frente a la pinza de los hermanos Brownlee. Con Alistair no pudo, le sacó 11 segundos; pero derrotó a Jonathan y le arrebató la plata en su casa. Siempre ellas, también  él.

 

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