viernes, 03 julio 2015
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historico

Los rejoneadores abren la última puerta grande de la Feria de Julio

  • Feria de Julio de Valencia. Sexta de feria. Toros de Fermín Bohórquez, manejables. Andy Cartagena, oreja y oreja con petición de otra. Diego Ventura, ovación y dos orejas. Joao Moura hijo, oreja y oreja. Menos de media entrada.
     

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Concluyó la feria de julio con un festejo de rejones en el que se lidió un encierro de Bohórquez, tan reglamentaria como excesivamente afeitado y que no dio complicaciones a sus matadores. Andy Cartagena volvió a estar a gran nivel. Cuidó mucho a su distraído primero, parándole con un solo rejón de castigo. Apretó más en banderillas, con increíbles piruetas y quiebros en la cara del toro, clavando, como en él es norma, arriba y al estribo. Necesitó un pinchazo antes de dejar un rejonazo definitivo que le valió una oreja. 


Templó muchísimo para fijar al cuarto, que salió codicioso y con muchos pies pese a su mucho volumen. También se lució al llevarle a dos pistas y al banderillear, combinando de nuevo clasicismo y espectacularidad, con la gente totalmente entregada y entusiasmada con las habilidades de su caballo Pericalvo, una de las grandes estrellas de su cuadra.

Le costó a Diego Ventura parar a su primero, cayendo contrario el único rejón de castigo que empleó. Fue a más su actuación, haciéndose aplaudir al banderillear, más por los quiebros que llevó a cabo a lomos de Pegaso y Milagro, que por la pureza de la suerte. Su segundo turno de actuación tuvo un tono desigual, y si a dos pistas y de costado demostró un exquisito temple, al clavar no siempre lo hizo reunido y dejó alguna que otra pasada en falso.Fue muy eficaz y 
certero al matar y se le recompensó con dos orejas muy generosas.


El nuevo Joao Moura cumplió una primera actuación más efectista que otra cosa, clavando casi siempre a la grupa y muy despegado. Mató también de manera defectuosa, de un rejonazo trasero, contrario y muy bajo, pero como fue de rápidos efectos, la gente le procuró una oreja de poco peso. Con el sexto fue de menos a más y tras un comienzo dubitativo y espeso, poco a poco se fue entonando hasta hacerse aplaudir con fuerza en los últimos pares de banderillas y con las cortas.

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