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MADRID- Al final se confirmó lo que distintas agencias internacionales avanzaron el viernes pero el Gobierno español negaba hasta el día de ayer. Los acontecimientos se precipitaron una vez que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó en la madrugada del sábado el informe sobre la situación del sector financiero, hecho del que ya estaban al tanto en Moncloa el viernes a mediodía, cuando terminó la reunión del Consejo de Ministros. Ayer culminó una intensa negociación con Europa de la que el Gobierno se proclamó «muy satisfecho» con el resultado.

Después de una teleconferencia del Eurogrupo, convocada a iniciativa de su presidente, el Ejecutivo español confirmó ayer la petición de ayuda para el sector financiero. El Gobierno quería que la ayuda a nuestras entidades no implicara un ajuste macroeconómico y que la supervisión y el control se centrase en los bancos y en las cajas, y ése es el acuerdo que logró el apoyo del Eurogrupo.

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, destacó que las «únicas condiciones se van a poner a los bancos, no a la sociedad española», es decir, que este «apoyo financiero», que el Gobierno no reconoce como un rescate, no exige subidas de impuestos, nuevos ajustes del gasto ni el endurecimiento de las reformas estructurales ya aprobadas. Sí afectará a la regulación financiera, a la ley de cajas, a los directivos y a las estructuras de las entidades socorridas, por poner varios ejemplos.

La ayuda financiera consistirá en un préstamo del Fondo de Estabilidad Europeo al Fondo de Reestructuración Financiera (FROB) en «una condiciones ventajosas en intereses y plazos» y que contabilizará como deuda española. Guindos presentó esta «ayuda financiera» en términos muy positivos y como una solución para el problema de la falta de crédito que ayudará a poner en marcha la recuperación económica y la creación de empleo. En ese sentido, destacó que con el mecanismo acordado se disiparán las dudas sobre nuestro sector financiero y se eliminarán de esta manera las restricciones para que fluya el crédito a las familias y a las empresas.

La concreción de este acuerdo y la cifra a la que ascenderá finalmente el préstamo dependerá de los test de estrés de las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman, «que se conocerán en unos días», según explicó el ministro de Economía y Competitividad. Estas consultoras tienen también que dar a conocer su informes de resistencia, en principio en julio. El Ejecutivo llevaba una semana insistiendo en que no adoptaría ninguna decisión final sobre la recapitalización del sistema financiero hasta tener todos los informes de los evaluadores independientes. Así lo verbalizó De Guindos en Bruselas y el viernes lo reiteró la vicepresidenta tras el Consejo de Ministros.

El Eurogrupo establece una cantidad máxima de préstamo que alcanza los 100.000 millones de euros, que, según De Guindos, recoge el suficiente margen de seguridad para despejar todas las dudas. La letra pequeña de las condiciones para el sistema financiero tampoco se detallan de momento, más allá de avanzar que incluirá planes de saneamiento y de reestructuración para las entidades socorridas, y que respetará la autoridad del Banco de España.

En cuestión estaba si la ayuda financiera supondría que el Banco de España fuese sustituido en sus competencias por el Banco Central Europeo (BCE) y la autoridad monetaria europea. En cuanto a la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), De Guindos dijo que «asesorará en el ámbito del sector financiero y apoyará» y supervisará.

 El FROB seguirá tutelando el proceso, bajo esa supervisión del Fondo Monetario Internacional y de Bruselas. El objetivo último es que España devuelva el dinero que reciba prestado una vez que las entidades con problemas en las que se inyecten más fondos  sean saneadas y privatizadas.


Las claves del acuerdo de saneamiento de la banca
-  El Eurogrupo se compromete a inyectar hasta 100.000 millones de euros en España para contribuir al saneamiento del sector financiero nacional. 
-  El Gobierno no ha cuantificado aún las necesidades del sector y esperará a la auditoría de Oliver Wyman y Roland Berger para pedir ayuda financiera.
-  Las ayudas no conllevarán mayores esfuerzos de consolidación fiscal ni económica por parte del Ejecutivo y sólo impactarán en el sector financiero.
-  El FROB será la entidad encargada de distribuir las ayudas, que contarán con un interés más bajo que el que pide el mercado para la deuda pública nacional. El paquete de ayudas se transferirá al ratio de deuda pública sobre el PIB y no elevará el déficit público de España.


Así se inyectará el capital en el sector bancario
- Cuando los auditores independientes entreguen al Gobierno la valoración de las necesidades de capital de las entidades, el Gobierno pedirá esta cantidad a la UE, más un «colchón» por si la situación empeora. 
-  El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) recibirá el capital y lo inyectará de forma escalonada en las entidades que los necesiten.
-  El Estado vigilará que el capital inyectado en las entidades se destine a provisionar y sanear los activos inmobiliarios en los balances y no a otros fines.

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