martes, 01 septiembre 2015
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No basta con el «medicamentazo» por Sergio ALONSO

Antiácidos tan conocidos como el «Almax», antiinfecciosos intestinales, analgésicos no narcóticos y antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno, expectorantes como el «Mucosan», lágrimas artificiales... El Ministerio de Sanidad perfila poco a poco la lista de fármacos de baja utilidad terapéutica y escaso precio que en breve dejarán de ser financiados con dinero público. Su idea es presentar esta semana a las comunidades el listado y obtener un ahorro estimado de alrededor de 560 millones de euros. ¿Tendrá efectividad esta medida? ¿Puede considerarse como una reforma estructural para apuntalar la Sanidad? Aunque en un momento crítico como el actual todo ahorro extra para el sistema sanitario debe ser bienvenido, la experiencia nos indica que una «desfinanciación» de productos como la que se perfila no suele aportar los resultados experados. En su primera etapa de Gobierno, el PSOE aprobó un «medicamentazo» que supuestamente iba a reportar un buen puñado de las antiguas pesetas a las arcas del Estado. Pocos años después, con José Manuel Romay como ministro, el PP hizo otro tanto. Al final, el sistema obtuvo 180 millones de euros tras la polémica retirada de alrededor de 1.000 medicamentos. El problema de este tipo de iniciativas es el llamado «efecto desplazamiento». A corto plazo, la salida de la financiación pública de algunos medicamentos baratos reporta ahorro, pero a medio y largo plazo los médicos tienden a sustituir la prescripción de dichos fármacos por otros equivalentes más modernos y algo más caros. Esta medida sólo surtirá efecto si se convierte en periódica, para reducir la abultada lista de medicinas que financia el sistema, y si va a compañada de otras reformas estructurales que aún se echan en falta.

 

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