miércoles, 29 marzo 2017
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Un homenaje sin anfitrión

  • Obras de Puccini, Wagner, Giménez, Moreno Torroba, Bruch, Strauss...Varios solitas. Orquest Sinfónica de Madrid. Dir. musical: J. López Cobos. Auditorio Nacional. Madrid, 18-VII-2010

Jesús López Cobos concluye este mes su etapa de siete años como director musical del Teatro Real. Con tal motivo los Amigos de la Ópera le dedicaron una cena y otra organización privada organizó el domingo una gala de homenaje en el Auditorio Nacional. Curioso que nada haya sido organizado por la entidad de la que se despide. La gala reunió a cantantes  ligados al maestro, un coro, una violinista y dos directores asistentes de 29 años. Eun Sun Kim dirigió con calidad la obertura de «El Murcielago», mientras que Philippe Bach fue más rutinario en el «Capriccio Sinfonico» de Puccini.

   Sorprendió  la joven Arabella Steinbacher en el «Concierto para violín» de Bruch. El Orfeón Donostiarra, que colabora con el zamorano desde su encuentro en Santander en 1981,  fue requerido para la ocasión, interviniendo en varias piezas. Giacomo Prestia fue el único representante solista masculino. Estamos ante uno de los escasos bajos del presente. Las sopranos se llevaron el gato al agua. Isabel Rey defendió «Rusalka», Mariola Cantarero puso garbo, salero y castañuelas a «Me llaman la primorosa», Inva Mulla cantó con excelente línea el aria de «Thais» y Angela Gheorghiou se presentó en plan diva con una «Wally» íntima para no forzar en los graves. Todo fue presentado por Pérez de Arteaga y el director dirigió unas palabras para responder a la ovación. Algo más es obligado añadir, ya que no se entiende que el concierto tuviese lugar en el Auditorio y no en el Real, como tampoco que la máxima representación del teatro fuese el saliente Antonio Moral. Las declaraciones de López Cobos no permitían otra cosa.

Sin duda deja una orquesta más sólida que la que encontró y su labor ha sido positiva para el teatro, pero también hay aspectos criticables. A más de uno  –entre los que me encuentro–- ha defraudado en un campo personal que en ocasiones se ha mezclado con lo profesional. Así sus vetos a directores como Frühbeck de Burgos o Gómez Martínez.

Se finalizó en concierto con el coro de «Nabucco» en referencia a un supuesto exilio. Nada de ello, simplemente ha concluido una etapa y, en cualquier caso, estaríamos ante un exilio dorado tras los aproximadamente cinco millones de euros cobrados en siete años en un puesto estable en España manteniendo residencia fiscal en Suiza. Todo hay que decirlo.

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