martes, 22 agosto 2017
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La cultura clásica castigada sin clase

  • La Sociedad Española de Estudios Clásicos denuncia la desaparición de la asignatura en Secundaria con la nueva reforma educativa

MADRID- Cuenta el filólogo, helenista y académico español Francisco Rodríguez Adrados que Solana y Rubalcaba le aseguraron que no querían pasar a la historia como los ministros que se «cargaron» el Latín  del currículum educativo de los niños españoles. Una situación que podría suceder de mantenerse el actual anteproyecto de la ley de Calidad de la Educación que está impulsando el ministro José Ignacio Wert. 

De hecho, la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), de la que Adrados es fundador y presidente de Honor, ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la que le alertan de la «crítica situación» en la que el anteproyecto pone a las enseñanzas del griego y latín, lo que supondrá «una pérdida de la capacidad de reflexión lingüística de los alumnos y, por ello, de toda su percepción y representación verbal, lo que implica una notable merma de sus posibilidades de adquirir conocimientos».

En la misiva, que respaldan una treintena de académicos de la Lengua y de La Historia, la Sociedad Española de Estudios Clásicos alerta de que en el caso de que el anteproyecto llegara a aprobarse, «el resultado no sería otro que la desaparición inmediata no sólo de una materia instrumental que ha gozado de la máxima aceptación por parte de los alumnos, como es la Cultura Clásica, sino también del griego y, en muy breve plazo del Latín».

Es por esto por lo que proponen que se deje todo tal y como está. Es decir, pretenden que se mantenga la Cultura Clásica de 3º y 4º de la ESO como materia de oferta obligada, ya que es el primer contacto que mantienen los alumnos con el Mundo Antiguo y la puerta de entrada a los estudios posteriores del Latín y Griego en Bachillerato.

También quiere que se mantenga el Latín en 4º de la ESO «en condiciones de optatividad real» sustituyendo la opcionalidad de la nueva ley, que propone cuatro optativas de libre elección, por itinerarios más claros: Geografía e Historia y Latín para Humanidades y Ciencias Sociales, Física y Química y Biología para Ciencias. En su opinión, esta alternativa «contribuye a mejorar la formación de los estudiantes y evita problemas de horarios en los grupos de los centros».

Conversión en optativa
Por otro lado, piden al presidente del Gobierno que la asignatura de Griego I y II se mantenga como una materia obligatoria de modalidad en el Bachillerato de Humanidades. La SEEC cree que su conversión en optativa entra en competencia directa con una segunda lengua extranjera e Historia del Arte, «la hace difícilmente viable y la condena a la extinción».
La misiva de la Sociedad Española de Estudios Clásicos ha recibido la adhesión, además, de 30 académicos de la Lengua y la Historia.

Para Rodríguez Adrados los cambios que afectan a la cultura clásica «suponen una desgracia cultural porque si desaparecen las lenguas clásicas, después de toda la labor que hemos hecho en los últimos cincuenta años, nos quedamos en el vacío y a la cola de todos los países europeos teniendo en cuenta, además, que sólo tendremos un Bachillerato de dos años». Para Rodríguez Adrados «lo que pedimos es bastante modesto, ya que no es otra cosa que se mantenga el Latín y el Griego tal como están, que ya era una reducción de cosas anteriores».

El temor del filólogo es que al dejar de ser materias esenciales el Latín y el Griego «los centros no están obligados a ofertarlas todas y ya se saben el pretexto: que no hay alumnos, con lo que estas materias quedan en un descampado, en peligro absoluto».
Adrados cree que el que se viniera impartiendo Latín en 4º de la ESO era una manera de que luego los alumnos se interesaran por la cultura clásica cuando se asomaban al Bachillerato pero con la nueva reforma, al no tener ninguna noción, «es difícil que luego un alumno se interese por estas materias. Si te cortan la raíz, ramas no crecen y esas las "ramas" la reforma educativa las deja mutiladas al ser el Griego y el Latín optativas entre una caterva de asignaturas. Así que se quedarán sin profesorado, harán que las explique cualquier individuo que no sabe. Es la antesala de su desaparición».   

El latín y el griego desarrollan el razonamiento
Son muchos los docentes que defienden los beneficios de las lenguas clásicas por lo que aporta al alumnado, aunque tanto el Griego como el Latín no son asignaturas fáciles. Carmen Sedeño, profesora del colegio Divina Pastora de Getafe (Madrid) asegura que el Latín, «a nivel gramatical ayuda al conocimiento de la lengua castellana; a nivel cultural aporta un bagaje cultural enorme, desarrolla la capacidad para un razonamiento claro y bien estructurado porque obliga a un procedimiento deductivo muy importante para el alumno y mejora la redacción y la expresión». Incluso las crónicas parlamentarias guardan anécdotas famosas en relación con el latín, como la ocurrida a José Luis Solín Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista a finales de los años cincuenta. Solín, natural de Cabra (Córdoba) le discutía con el político y rector de la Universidad Complutense, el profesor Muñoz Alonso, para qué servía el Latín. El profesor le respondió: «Por de pronto, para que Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa».

 

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