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OFENSIVA DEL GOBIERNO EN EUROPA PARA FRENAR EL ACOSO A ESPAÑA

Rajoy contraataca

El Ejecutivo ha mantenido contactos indirectos con Draghi y también con Alemania. El Banco Central Europeo comenzó ayer a comprar de nuevo deuda española

  • Rajoy contraataca

Tiempo de lectura 4 min.

12 de abril de 2012. 01:40h

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12/4/2012

MADRID- A España la  sostiene prácticamente desde el pasado mes de agosto la inyección financiera del Banco Central Europeo (BCE). «Es lo que nos ha salvado y es casi lo único que nos puede salvar», comentaba ayer por la mañana un alto cargo del equipo económico. Desde el Gobierno se ha activado en los últimos días una ofensiva al más alto nivel europeo para calmar la ansiedad de los mercados y frenar los «ataques» a la deuda española. Según confirmaron fuentes solventes, ha habido gestiones indirectas con el BCE, en concreto, con su presidente, el italiano Mario Draghi, y también hay contactos abiertos al más alto nivel con el equipo de la canciller alemana, Angela Merkel. Por supuesto, ahí entran en juego las distintas «teclas» de Bruselas y de la Comisión Europea. La demanda del Ejecutivo español es la misma que la que ha estado defendiendo en  estos meses de atrás, que se mantenga la ayuda del BCE, que no se corte el grifo de la financiación a los países que cumplen. Y el Gobierno de Rajoy dice que se siente legitimado para mantener esa exigencia por las reformas y ajustes que ya ha aprobado. Por de pronto, ayer el BCE ya empezó de nuevo a comprar deuda española, según confirmaron fuentes gubernamentales.

En estos contactos con Europa hay tres vías abiertas: una, en el Ministerio de Economía; otra, en Moncloa, a cargo, principalmente, del director de la Oficina Económica, Álvaro Nadal, y también ha habido contactos puntuales con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Ante la delicada situación en la que nos coloca el hecho de que el riesgo de España esté en la máxima tensión el Gobierno ha activado los resortes diplomáticos a su alcance para intentar contener la convulsión financiera, ya que cada episodio complica aún más las expectativas y encarece, asimismo, la financiación del Tesoro.

En medios gubernamentales se sostiene que estos días ha habido un «juego» por parte de los mercados para colocar a España en las puertas del rescate, con el objetivo de dejar el balón en el tejado del BCE y esperar a ver cuál era su respuesta. «Dependemos de nuestras decisiones porque si no cumplimos, no seguiremos recibiendo ayuda, pero hoy dependemos también de lo que se decide en Bruselas, en Fráncfort y, por supuesto, de lo que decide Draghi», explican en Moncloa. Hay que ver ahora cuáles son los posibles efectos de una nueva intervención del BCE en un escenario marcado por la desconfianza externa a las perspectivas de crecimiento de España bajo unos ajustes tan duros y por la evolución de nuestro sistema financiero, reconocen las fuentes consultadas.

El silencio oficial y la discreción sobre las gestiones que se están haciendo bajo cuerda lo justifican en que hay que mantener las formas. «El BCE es independiente y es ilegal presionarlo. No nos conviene tampoco dar una imagen de desesperación aunque todos sepamos qué es lo que están esperando los mercados tras varios días de fuertes tensiones».

Desde el Ejecutivo se insiste en que la virulenta reacción de los mercados de estos días no está justificada si se tienen en cuentan las reformas anunciadas y que el problema es que la normalización del conjunto es todavía frágil y que las medidas, además, «tardan su tiempo en producir efectos».

En las últimas cuatro semanas el BCE no ha intervenido en los mercados secundarios de deuda y es ahí en lo que el Gobierno explica también en buena parte el débil resultado de la subasta del Tesoro celebrada la semana pasada –se colocaron 2.590 millones de euros, el importe mínimo, a unos tipos más elevados que las anteriores–. Alemania ha seguido manteniendo sus recelos a las compras de bonos y contra esos recelos es contra lo que también está intentando luchar el Ejecutivo español.

 

De Guindos: «Si vienen otros verán lo que es un ajuste»
El ministro de Economía, Luis de Guindos, defendió ayer que el Gobierno está llevando a cabo la agenda reformista «por convicción», no por imposición de Europa o los mercados, y negó que los presupuestos de 2012 sean «un ajuste de cuentas» contra Cataluña. De Guindos participó en un almuerzo-coloquio organizado por la patronal catalana Fomento del Trabajo con un centenar de empresarios, algunos de los cuales le recriminó el drástico ajuste en los presupuestos de 2012 y, especialmente, la caída de la inversión en Cataluña. «Podemos equivocarnos, pero ajuste de cuentas ninguno. Lo que tiene que hacer el Gobierno es poner orden en la casa porque si no la alternativa es mucho peor, no tenga la menor duda», replicó De Guindos. Sin citar explícitamente la palabra intervención, el ministro lanzó a un empresario que le interpeló directamente otra advertencia: «Como vengan otros a hacer los presupuestos va a ver usted lo que es un ajuste de cuentas».

 

Alemania mantiene la confianza
El Gobierno alemán ratificó ayer su confianza en las reformas emprendidas por el Gobierno de Mariano Rajoy y calificó de «inmerecido» el actual acoso de los mercados. Según un portavoz germano, los datos apuntan a que la situación es «claramente mejor». Mientras, la Comisión Europea enviará hoy una misión rutinaria de supervisión a España para comprobar el progreso de las medidas puestas en marcha.

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