jueves, 22 junio 2017
04:37
Actualizado a las 
  • 1
    Image

    OPINIÓN

    Alfonso Ussía
Ofrecido por:
  • 1

Las monarquías del Golfo ponen sus barbas a remojar

  • Las dinastías monárquicas del Golfo Pérsico miran con inquietud las revueltas en los países del norte de África y en los vecinos Omán y Bahréin. Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar están gobernadas por sultanes y emires de forma autocrática; la corrupción y el nepotismo son moneda corriente en sus respectivos países y el paro y la subida de precios golpean con fuerza en los sectores marginados.

A pesar de todos estos problemas y del eco de las revueltas en Túnez, Egipto y Libia, los analistas consideran improbables los cambios de régimen en el mapa político de la región más rica en petróleo del mundo. De momento hay protestas reducidas –excepto en el caso de Bahréin y cada vez más en Omán, donde ha habido muertos– que han sido reprimidas con mano de hierro. Estados Unidos, que es el gran aliado de las petromonarquías y que tiene presencia militar en todas ellas, presiona para que los Gobiernos introduzcan reformas y evitar el contagio revolucionario. El efecto Facebook ha llegado también a la Península Arábiga, pero con desigual fuerza. Esta semana hay convocadas protestas en algunos emiratos.

QATAR

Este pequeño Estado es el mayor exportador de gas líquido natural del mundo y también el cuartel general de la influyente cadena de televisión Al Yazira. Desde 2005 tiene una Constitución puramente decorativa, ya que el jeque Hamad Ben Khalifa Al Thani es quien detenta en la práctica todos los poderes. Al igual que en Emiratos Árabes Unidos (EAU), «sólo sectores muy pequeños sin organizar han mostrado descontento social en los últimos años», explica Marta Saldaña, investigadora del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid. Hamad Bin Khalifa ha prometido elecciones locales a mediados de mayo para frenar la manifestación convocada para el 16 de marzo vía internet.

ARABIA SAUDÍ
El mayor productor de petróleo (posee alrededor del 20% de las reservas mundiales) ha anunciado que no tolerará ninguna señal de descontento en la calle como aviso a la convocatoria para este viernes lanzada por los internautas. En Arabia Saudí apenas existe oposición política. «La disidencia radical ha sido destruida y los oponentes religiosos han sido neutralizados», asegura Ana Echagüe, investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo (FRIDE). El descontento social procede, sobre todo, del colectivo chií, que representa entre el 10% y el 15% de la población y vive concentrado en la parte oriental del país, donde se encuentran los principales yacimientos petrolíferos. El temor del rey Abdala Ibn Abdelaziz, de 86 años –que gobierna desde 2005–, es que los chiíes imiten la rebelión de «sus hermanos» de Bahréin. Ayer fueron detenidos 22 chiíes en Al Qatif mientras pedían la liberación de nueve presos. Cuando el rey regresó de EE UU hace unas semanas tras someterse a una operación de hernia discal –la incógnita de su sucesión es otro problema añadido– prometió contratos indefinidos para los funcionarios temporales, subsidios para jóvenes desempleados y becas para estudiantes en el extranjero. El régimen ha tomado nota de sus vecinos: es la nueva generación de jóvenes, mejor formada y más crítica, la que puede poner en aprietos a la dinastía  absolutista de los Saud.

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

En 2006 se celebraron elecciones al Consejo Federal Nacional, una especie de Parlamento consultivo de 40 miembros nombrados por los emires. Recientemente se ha ampliado el porcentaje de personas que pueden votar. «Los problemas en EAU vienen por las desigualdades entre los siete emiratos que componen la federación», explica Echagüe. El de Abu Dhabi es el más rico y el que marca la pauta. Para aplacar este descontento con los emiratos más pobres, recientemente se han repartido 1.500 millones de dólares. Apenas existe oposición social al poder establecido. «El riesgo de contagio es muy bajo», asegura Saldaña.

OMÁN

Comparte con Irán el control del estrecho de Hormuz, por donde discurre el 40% del petróleo del mundo. Omán está gobernado por el sultán Qabus Ben Said desde que en 1970 diera un golpe de Estado para derrocar a su padre con ayuda británica. Tras las primeras revueltas en los países árabes hace un mes, el Gobierno destituyó a seis ministros y aumentó el salario de los empleados del sector privado en un 43%, hasta los 378 euros. Asimismo ha prometido crear 50.000 puestos públicos. En Omán están prohibidos los partidos políticos y lo más parecido a un Parlamento es el Consejo de la Shura, un órgano meramente asesor cuyas funciones podrían cambiar si se cumplen las promesas del sultán. Desde 2001 se han celebrado elecciones municipales y en 2007 hubo comicios para elegir a los miembros de la Shura. A pesar de los ingresos que obtiene por la venta de los 860.000 barriles de petróleo que produce al día, las desigualdades sociales han crecido en los últimos años. Los manifestantes que han salido a la calle desde finales de febrero piden el fin de la corrupción, trabajo y un auténtico poder legislativo. En los primeros días el régimen respondió sacando a las Fuerzas de Seguridad y provocando dos muertos. La escalada de protestas ha seguido creciendo en los últimos días y el viernes el sultán sustituyó a tres ministros.

BAHRÉIN
Según los expertos consultados, es la única monarquía de la zona que podría impulsar un cambio de calado en su sistema político como consecuencia de las protestas. La casta dirigente suní (30% de la población) se enfrenta a las reivindicaciones de la mayoría chií. A ellos se han sumado izquierdistas y panárabes, que han convertido la plaza de la Perla en símbolo contra la opresión del régimen. Exigen la dimisión del Gobierno como condición sine que non para empezar el diálogo nacional prometido por el príncipe heredero, el jeque Salman Ben Hamad al Jalifa. Bahréin es la monarquía más pobre de la zona, la que menos petróleo tiene, pero acoge a la V Flota de EE UU y su posición geoestratégica, por tanto, es clave para Washington.

KUWAIT
Gobernada por el emir Sabah al Ahmed al Jaber al Sabah, es la única petromonarquía que disfruta, desde 1992, de un Parlamento con poderes legislativos. Es uno de los primeros dominios británicos de la zona, que logró la independencia en 1961. Según afirma en «Foregin Policy» Chistopher Davidson, «la familia Al Sabah de Kuwait ha sido la menos autocrática de las dinastías del Golfo». Kuwait es el único país del entorno junto a Bahréin en el que están legalizadas las asociaciones políticas, que actúan de facto como partidos. El índice de población chií es del 30%. Este sector de la población y el denominado Quinto Muro, un movimiento reciente que agrupa a varias asociaciones, han impulsado la primera manifestación prevista para mañana para exigir cambios al Gobierno.


Marruecos,  un reino ante el cambio
No es una petromonarquía pero Marruecos también se enfrenta a una oleada de protestas populares para reclamar cambios constitucionales, la dimisión del Gobierno y la renovación del Parlamento. Los jóvenes del Movimiento 20 de Febrero, que iniciaron las protestas en Facebook, mantienen las convocatorias  semana tras semana. Ayer hubo protestas y sentadas en Casablanca (en la foto), frente al Parlamento en Rabat, y en otras ciudades,  en medio de un notable despliegue policial, que se empleó con dureza en algunos caso. Y para el 20 de marzo ya está convocada otra gran marcha. Aun así, nadie discute la figura del rey Mohamed VI, al que sólo se le pide una transición hacia un modelo «a la española».

SIGUENOS EN LA RAZÓN