miércoles, 05 agosto 2015
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Jolie valiente o sensacionalista

  • Dirección y guión: Angelina Jolie. Fotografía: Dean Semler. Intérpretes: Zana Marjanovic, Goran Kostic, Rade Serberdzija, Vanessa Glodjo. USA, 2011.   Duración: 127 minutos. Drama.

En un reciente artículo titulado «Angelina Jolie, Bosnia en el corazón», Bernard-Hénri Levi elogiaba el riesgo de la ópera prima de la actriz. Según el filósofo francés, estamos ante «un acto político», que, «lejos del unanimismo borreguil», se atreve a «llamar al pan, pan y al vino, vino». Estamos de acuerdo con Levi en una cosa: la Jolie ha saltado con pértiga al vacío dirigiendo una película hablada en un idioma que no entiende, con actores desconocidos y sobre un tema tan controvertido como el conflicto de los Balcanes. No dudamos de su buena voluntad, aunque es lógico que mantengamos la guardia bien alta ante un proyecto que parece fruto de la mala conciencia de la estrella, que dedica buena parte de su tiempo a trabajos humanitarios para lavar su imagen.

El problema no son las intenciones, es el resultado. Traducir visualmente la complejidad de la limpieza étnica de la guerra de Bosnia sin caer en maniqueísmos es meterse en camisas de once varas. Jolie no sabe qué hacer con este material inflamable y tira por la calle de en medio. Por un lado, desaprovecha la evolución hacia lo enfermizo (entendámonos: hacia «Portero de noche») de una historia de amor en plan Romeo y Julieta; y, por otro, intenta tapar los agujeros de ritmo del relato salpicándolo de violencia sensacionalista, desde violaciones y torturas hasta, ojo al dato, el asesinato de un bebé. Según Jolie, los serbios fueron peores que los nazis y los bosnios unos  mártires. Es difícil llamar a eso «toma de postura»: nos decantamos por calificarlo de esquematismo hollywoodense disfrazado de declaración de principios política, una sucesión de lugares comunes con pretensiones de película definitiva.
 

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