viernes, 18 agosto 2017
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El hijo arruinado de Osama Ben Laden

  • Aislado de su familia, Omar Ben Laden malvive en El Cairo. Este lunes pidió asilo en España, pero la Policía
    le deportó ayer mismo. Un nuevo fracaso del vástago perdedor del terrorista más buscado del planeta.

Tras el apellido  Ben Laden se esconde  un hombre «angustiado, aislado y arruinado». Así describe uno de sus escasos amigos a Omar Ben Laden, cuarto hijo del terrorista más buscado del planeta, que esta semana pidió asilo político en España. En los últimos años, el joven saudí ha roto por completo sus lazos familiares y no recibe ningún tipo de ayuda de sus riquísimos parientes.
A sus 28 años, Omar reside junto a su esposa en un pequeño apartamento alquilado en Rihab, un barrio de nueva construcción a las afueras de El Cairo. El vástago rebelde de una de las familias más ricas de Oriente Medio ha acabado malviviendo entre muebles modestos y colchones tirados por el suelo. «Lo único que posee es un lujoso Audi, que también se lo habrá regalado algún amigo», dice con sorna Claude Stemelin, amigo y socio del joven en varios proyectos frustrados.
Un viaje inesperado
Hace un par de semanas, este fotógrafo francés, que reside en El Cairo desde hace 18 años, se sorprendió cuando Omar le dijo que se marchaba a vivir a Casablanca por  «un tiempo indefinido». En su opinión, su viaje inesperado a Marruecos no era más que una excusa para entrar en España. Porque de esto se trataba la cosa: de cumplir su sueño de vivir en Europa.«Al leer en la Prensa que había pedido asilo en España, entendí la jugada», explica Stemelin. «Omar está obsesionado con esta idea, quiere ir a Europa sea como sea», dice. 
Ben Laden Jr y su esposa británica, Zaina al Sabah, llegaron a Madrid en un vuelo procedente de El Cairo el pasado lunes y pidieron asilo en España. La mujer aseguró que nuestro país era «la única oportunidad» de la que disponía la pareja «para sobrevivir», puesto que en Egipto y Arabia Saudita sólo les esperaba «la muerte o la cárcel».
Sin embargo,  la petición fue denegada  en dos ocasiones por el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Su departamento concluyó que el hijo del líder de Al Qaeda no cumple ninguno de los requisitos exigidos para que se le conceda el asilo porque, según sus pesquisas, su vida no corre peligro en Oriente Medio. De ahí que ayer mismo, a las tres de la tarde, la Policía le escoltase  a un avión con destino a la capital egipcia. Así, las pretensiones de Omar de mudarse al Viejo Continente se vieron frustradas una vez más. Anteriormente,  el Gobierno británico también le había prohibido la entrada al Reino Unido, pese a estar casado con una de sus ciudadanas. «Omar y Zaina están atravesando dificultades económicas», revela su socio francés, que detalla que la esposa ha tenido que vender su piso en Reino Unido para tener dinero en efectivo.
Proyectos frustrados
Stemelin y el matrimonio Ben Laden iban a emprender un proyecto turístico, unas jaimas (tiendas beduinas) para tomar té y fumar sisha (pipa de agua) y organizar paseos a caballo por el desierto cerca de las pirámides de Abu Sir. Sin embargo, Omar y su mujer tuvieron que renunciar a sus planes. «No tienen dinero en estos momentos para financiar el proyecto», explica su socio.
Omar llegó a El Cairo hace más de tres años para visitar a su tío Haled Bin Laden. El millonario,  a quien se le conoce en Egipto como el Sheij Haled, posee una impresionante finca con caballos cerca de las pirámides de Giza, la «Rabab Farm». Además, es uno de los dueños de la compañía multinacional Ben Laden Group, ligada al mundo de la construcción. 
Aficionado a los caballos como la mayoría de los árabes, el hijo de Osama Ben Laden se pasaba las tardes montando a caballo con su primo Salim, de 23 años. Un día, en uno de sus paseos por el desierto, conoció a Zaina, una británica de 53 que antes de convertirse al Islam se llamaba Jane Felix-Browne. Por aquel entonces, Zaina vivía en la Península del Sinaí tras haberse divorciado de su cuarto marido, un jeque kuwaití. La pasión por los caballos unió a esta pareja, que se casó en Egipto en julio de 2007. Por aquel entonces, Bin Laden Jr estaba casado con otra mujer, su prima Rasha, de 20 años, con la que tuvo un hijo. La familia se instaló en Yeda, donde Omar abrió un negocio de chatarra. Meses después de sus segundas nupcias, el hijo del líder de Al Qaeda se divorció de su esposa saudita.
Otro de sus amigos, Hisham Berish, dueño de uno de los establos en las pirámides de Abu Sir, asegura que fue el divorcio con su prima Rasha y no su segundo matrimonio lo que deterioró las relaciones de Omar con su familia. «El Sheij Haled no lo aceptó nunca más en su casa y no ha vuelto a ver a su primo Salim», asegura. De hecho, Haled Ben Laden tiene cuatro esposas, una de ellas también británica.
Un libro polémico
A partir de entonces empezaron los problemas para Omar. Sus parientes en Arabia Saudita le rechazaron, al igual que su familia en Egipto. Al principio, iba todos los días al establo de Berish a montar una yegua blanca, que había arrendado. Pero hace unos meses dejó de pagar el alquiler. «Dice que no tiene tiempo para montar a caballo, porque está escribiendo un libro sobre su padre, Osama Ben Laden», explica el instructor ecuestre, aunque él cree que la verdadera causa son sus problemas económicos.
Este libro es uno de sus secretos mejor guardados. De hecho, se ha insinuado que su viaje frustrado a España podría ser una forma de promocionar por anticipado su obra. «No le gusta hablar de los años de juventud que pasó junto a su padre, dice que lo guarda todo para el libro», asegura Stemelin.
Sea como sea, Omar tiene mucho material que contar. En 1991, Omar acompañó a su padre en el exilio sudanés y, cinco años después, le siguió a Afganistán. A los 14 de años, comenzó su entrenamiento en los campos de Al Qaeda y llegó a compartir una casa con Ayman Al Zawahiri, «número dos» de la red terrorista.
Otros métodos
Tras ascender en el escalafón de la organización, Omar renunció a la violencia en 2000 porque no quería responsabilizarse de la muerte de civiles. Y, al parecer, su padre le dio el beneplácito para abandonar el campo de entrenamiento.
En la actualidad, el hijo del líder de Al Qaeda  se declara pacifista y se ha mostrado en contra de las actividades terroristas de su padre. Este año, aseguró a la CNN que «no es bueno para nadie que se usen bombas». «Le pido que se busque otra manera de cumplir sus objetivos», declaró.
De todas formas, también le ha defendido en diversas ocasiones.  Por ejemplo, una vez argumentó que cuando su padre se enfrentaba a las tropas soviéticas en Afganistán, los americanos le consideraban un héroe. «Es una buena persona», ha dicho. «Mi padre no es un terrorista. Él ha intentado defender a su manera al mundo islámico».
En ocasiones, Omar ha mostrado su interés por convertirse en un «embajador por la paz» entre Oriente y Occidente. De ahí que en enero presentase junto a su esposa una carrera de caballos de 4.800 kilómetros por el norte de África para promover la reconciliación. El anuncio dio la vuelta al mundo, pero al final su megalómana iniciativa no llegó. Un nuevo fracaso en la mediocre biografía del hijo arruinado del mayor terrorista de todos los tiempos.
 

El día en que Jane se convirtió en Mrs. Ben Laden
El tranquilo pueblecito de Moulton se enteró de que Jane Felix-Browne se había convertido en Mrs. Ben Laden por la prensa. Nadie se extrañó. En la pequeña aldea de tres pubs, un ayuntamiento que se reúne una vez al mes y un colegio, Jane nunca pasó desapercibida. Sin embargo, ahora resulta casi imposible encontrar a alguien que quiera hablar sobre ella. «Es excéntrica y original. A estas alturas nada de lo que ella hace nos sorprende», cuenta a LA RAZÓN una vecina que prefiere guardar anonimato. La nuera del hombre más buscado del planeta llegó a Moulton hace seis años acompañada por su quinto esposo. «Era alto, educadísimo y muy guapo, no sé por qué se quiso divorciar», dice otra vecina. Al principio su historial amoroso no gustó demasiado. Tampoco su aspecto. Aquella ropa ceñida y ese rostro liso efecto-botox no era lo más apropiado para una abuela de cinco críos a la que le encantaba montar a caballo. Cuando la esclerosis múltiple que padece comenzó a empeorar, Jane decidió marcharse a un lugar más cálido. «Nos dijo que se iba a los países árabes y nos pareció normal. A ella le encantaban esas cosas, hablaba mucho de todo aquello». Según la prensa inglesa, fue allí donde conoció al que ahora se ha convertido en su suegro. Aunque su primer matrimonio con un árabe no duró mucho tiempo, sí sirvió para que cambiara su nombre al de Zaina Mohamad Al Sabah. Luego lo volvió a cambiar por el de señora Wakefield y más tarde por el de señora Yeomans… hasta que se convirtió en señora Ben Laden, informa Celia Maza.

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