sábado, 24 septiembre 2016
18:54
Actualizado a las 
Ofrecido por:
  • 1

El último «gentleman driver»

BARCELONa- Al piloto argentino Juan Manuel Fangio, ganador de cinco campeonatos del mundo de Fórmula 1 en los 50, le preguntaron en una ocasión qué diferenciaba las carreras de antes con las de ahora. «Lo único es que yo he ganado cinco campeonatos y todavía tengo que trabajar y ahora los pilotos ganan una carrera y pueden vivir de rentas el resto de su vida», contestó. Desde luego, aquellos primeros años del automovilismo eran otros tiempos, más nobles si se quiere, donde dominaban los llamados «gentleman drivers», pilotos de alta educación que se apuntaban al automovilismo por afición y proyectaban tanta pasión al motor que convertían aquellas carreras en auténticas obras de arte. La asociación Sport Cultura rindió ayer un emotivo homenaje a Paco Godia, el último de aquellos «gentleman drivers» y el mejor piloto español de Fórmula 1 hasta la aparición de Fernando Alonso. El empresario, mecenas y coleccionista de arte siempre fue un enamorado de la velocidad y en 1946 debutó en un Hotchkiss en una carrera de turismos. Cuando se retiró, en 1969, había participado en 137 carreras, convirtiéndose en leyenda. «Paco era valiente en los negocios, en el automovilismo, en todo lo que hacía. Tenía la moral de un caballo, era un hombre de una fuerza y un carisma tremenda», afirmó ayer Josep Maria Juncadella, ex corredor que estuvo al lado de Godia en muchas de sus aventuras. El acto, realizado en la sede de la Fundación Godia, se llenó de amigos del añorado coleccionista y contó con la presencia de Sebastià Salvadó, director del Racc, los pilotos Juan Fernández y Juncadella y el experto automovilístico Pablo Gimeno. Juan Antonio Samaranch, gran amigo de Godia, no pudo asistir como estaba previsto, pero envió unas sentidas palabras para recordar la figura de este «selfmade man»: «Era un gran emprendedor, de ideas brillantes, y un auténtico enamorado del arte. Un pionero cuya elegancia y ¿fair play¿ en la pista eran difíciles de olvidar». Dejó huella Manuel Carreras, presidente de Sport Cultura, entregó a la presidenta de la Fundación Godia, Liliana Godia, una placa conmemorativa después de asegurar que Paco Godia representaba como nadie «la unión indivisible entre cultura y deporte». Por su parte, la hija del coleccionista no dudó en definir a su padre como «un hombre que dejó huella» y prometió luchar por llevar su ejemplo por el mundo entero. En una carrera en Buenos Aires, Godia competía junto a Fangio en un gran premio. Durante la carrera, el argentino perdió el control del vehículo y lo estrelló dejándolo inutilizable. Fangio, temeroso de lo que podía decirle su compañero, dueño del coche, le contó lo ocurrido. «Amigo, yo no he ganado cinco campeonatos del mundo, pero creo que podía haber hecho lo mismo», bromeó . «Ese era Paquito», sentenció Fernández.
SIGUENOS EN LA RAZÓN