jueves, 29 junio 2017
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La nueva estrategia de ETA prima los asesinatos de «personas cualificadas»

  • Los terroristas dejan abierta la posibilidad de treguas temporales o sectoriales para tratar de confundir «al enemigo».

MADRID-Atentados contra «objetivos personales cualificados» y actuar con la máxima prudencia, en especial en el País Vasco, cuando se coloquen bombas de gran potencia, con el fin de no causar víctimas no deseadas. Éstas son algunas de las características que debe tener en el futuro la «lucha armada» (actividades terroristas), según un documento elaborado por la dirección de ETA.
 El documento, que ayer comenzó a publicar LA RAZÓN en su segunda edición y en el que se fija como prioridad conseguir dinero mediante secuestros y  chantajes, ha sido remitido a los pistoleros de la banda, entre ellos los que en la actualidad están encuadrados en «comandos».
Los responsables etarras reconocen que llevan mucho tiempo «haciendo la misma cosa, en el mismo lugar y del mismo modo, hasta el punto que el enemigo ha condicionado totalmente nuestra actividad».
Nuevos escenarios
Por ello, según anuncian, «la apertura de nuevos escenarios será el norte de nuestra línea. Cada acción armada es una acción política, ya que el objetivo de la acción así lo demuestra» y debe «provocar sacudidas y dar un vuelco a las situaciones».
Los propósitos de la actividad terrorista son, entre otros, provocar «la desestabilización del Estado español» y «no dejar que se asiente el marco jurídico político que se nos impone».
Asimismo, en la línea de la campaña contra las obras del AVE en el País Vasco, «ofrecer apoyo a los sectores populares, así como a las reivindicaciones de la Madre Tierra» y «multiplicar la atención respecto a los conflictos de la comunidad internacional».
El documento explica cómo debe ser la «línea armada» de ETA en los próximos años y cuyas características quedan reflejadas en el cuadro que se publica en esta misma página.
Por otra parte, y en el capítulo de «iniciativas políticas», ETA habla de la posibilidad de conceder treguas sectoriales, como hizo en el pasado con el cierre temporal de los «frentes» carcelario, Cataluña o de los políticos.
El objetivo no sería otro que «provocar contradicciones en el enemigo y dar un vuelco al debate político».
Gran potencialidad
Los terroristas reconocen que las treguas han sido «iniciativas de gran potencialidad y efecto político» pero que «su valor se agota o recorta con su uso».
La banda dedica la última parte del documento al «frente de negociación», que constituye el objetivo principal de toda su actividad.
A este respecto, subrayan la necesidad de dedicarle todos los «recursos, estrategias y bases» precisos y, sobre todo, actuar de tal manera que el «enemigo no tenga nunca la iniciativa».
ETA insiste, como ha hecho en otros documentos, en que alcanzó un acuerdo con el Gobierno de Rodríguez Zapatero « en el proceso de negociación llevado a cabo entre 2005 y 2007» (que permitió que la banda anunciara el alto el fuego de marzo de 2006) y que debe ser la base de partida de las conversaciones que pueda haber en el futuro. Esta posibilidad ha sido descartada por el Gobierno.

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