martes, 27 junio 2017
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La vivienda más ecológica es española y ahorra un 97% de energía

  • El 3% de energía que consume la casa bioclimática y cero emisiones Green Box se obtiene de la geotermia y del sol. Además de olvidarse de pagar la factura de la luz, la vivienda cuesta la mitad de una convencional.
    (Descargue un esquema del funcionamamiento de la casa pulsando en la pestaña «Documento»)

Una vivienda insuficientemente aislada y mal orientada resulta no sólo inconfortable, sino que, al necesitar un mayor consumo energético en calefacción y refrigeración, dispara el precio de la factura. Las viviendas bioclimáticas permiten reducir mes a mes ese gasto y a medio-largo plazo amortizar el precio de más de la casa. Eso... hasta ahora. El arquitecto Luis de Garrido ha diseñado una vivienda jardín ecológica que cuesta la mitad de una convencional por metro cuadrado (m2). Así, frente a los mil, mil doscientos euros que viene a costar el material y la construcción de un m2, Green Box, como se conoce a la vivienda, cuesta 550 euros. Pero lo importante en este caso es que, debido al diseño de la misma, el ahorro mes a mes es inmediato. ¿Cómo? 
Green Box es la primera vivienda jardín prefabricada, reutilizable (todos los elementos han sido ensamblados en seco), transportable, con ciclo de vida infinito, bioclimática, con un consumo energético cero, con materiales reciclados y que no genera residuos. Así, en resumen. Pero hay más, mucho más.
El arquitecto ha logrado dar un importante paso en cuanto a la eficiencia. La vivienda tiene un ahorro energético de un 97 por ciento. Algo difícil de ver hasta ahora. El resto, ese tres por ciento de energía que seguirá necesitando la casa, se obtiene de fuentes limpias, de la energía solar (seis paneles que permiten calentar el agua, utilizarla para la calefacción por suelo radiante y generar electricidad) y la geotermia. Así que se trata realmente de una vivienda libre de emisiones contaminantes.
«Había conseguido ahorros de entre un 80 y un 90 por ciento –un 90 en sólo tres o cuatro edificios–, pero nunca había logrado una eficiencia del 97 por ciento», reconoce el propio Luis de Garrido, que, además de ser el autor de la obra, es el presidente de la Asociación Nacional para la Arquitectura Sostenible (ANAS), el presidente de la Asociación Nacional para la Vivienda del Futuro (Anavif) en España, Colombia, Portugal y México, entre otras cosas.

Autorregulación
Para alcanzar ese objetivo, la casa –en cuyo diseño y construcción se ha reducido al máximo el consumo energético– se autorregula térmicamente debido a su diseño bioclimático. «Durante el día la vivienda prácticamente no consume, salvo los electrodomésticos o el agua caliente, ya que entra suficiente luz natural. Y por la noche sólo se gasta en iluminación, toda ella con diodos LEDs, pues la calefacción se apaga cuando la casa obtiene la temperatura idónea», explica De Garrido. De hecho, «Green Box consume un tres por ciento de la energía que requiere una vivienda de similar tamaño», asegura el arquitecto.
En concreto, en invierno, la casa evita enfriarse debido a su alto aislamiento térmico y a las grandes superficies vidriadas ubicadas al sur para que entre la radiación solar. Y se calienta debido a su orientación norte sur,  por la radiación solar directa, así como por la calefacción por suelo radiante, alimentado gracias a la energía solar.
En cambio, en verano, la casa Green Box se mantiene fresca al evitar calentarse, algo que logra gracias al aislamiento, así como por las protecciones solares que tiene para protegerse de la radiación solar directa e indirecta. Y para aliviar las elevadas temperaturas que se alcanzan en los meses más cálidos, cuenta por un lado con un sistema de enfriamiento arquitectónico del aire por medio de galerías subterráneas, por otro, debido a la alta inercia térmica del edificio, el fresco acumulado por la noche se mantiene durante casi todo el día siguiente, y, por último, gracias a su forma. Este último aspecto permite evacuar al exterior el aire caliente de la vivienda gracias a lo que se conoce como el «efecto chimenea», que consiste en que el aire caliente pesa menos que el frío por lo que tiende a subir y se escapa por las perforaciones de los paneles de madera cemento.
Todo ello se refuerza con sistemas de acumulación y de transferencia. En el primer caso, el calor y el fresco generado duranteel día o durante la noche en verano se acumula en el forjado sanitario y en los muros de carga de hormigón, manteniendo caliente o fresca la vivienda.
En el segundo caso, esta temperatura acumulada se extiende por toda la casa. En invierno, el calor generado por los escasos rayos solares de estos meses se reparte por el edificio desde el invernadero central. En esta labor ayuda el calor acumulado en los muros de carga, así como el sistema de calefacción por suelo radiante que se extiende por toda la vivienda. En cambio, en verano, el aire fresco generado en las galerías subterráneas llega al interior de la casa a través de las rejillas repartidas en el formado de la misma.

Naturales
Un aspecto novedoso ha sido el empleo de toallitas de papel de los aviones y botellas de plástico recicladas para el aislamiento de la vivienda, así como el uso de lana de oveja, cáñamo y fibra de madera para el mismo fin. Que los materiales utilizados sean naturales, permite a su vez la ventilación de la misma, pues son transpirables, al igual que lo son las pinturas orgánicas (ecológicas) o los paneles de madera-cemento empleados.
Pero uno de los elementos que despierta más de un sentido es la integración de los jardines. No se trata únicamente de una cubierta verde, sino que  el jardín vertical y la cubierta ajardinada inclinada se integran de tal modo con la vivienda que resulta un dos en uno. Con el fin de evitar que estas zonas requieran un riego continuo o un mantenimiento se han elegido especies autóctonas del mediterráneo (como lavanda, romero o tomillo), al ser las que más se adaptan a nuestra climatología. Aunque eso sí, precisan beber agua de la lluvia. Además, la cubierta y el jardín vertical ubicado en el patio interior de la casa permiten refrescar el ambiente del hogar y –por qué no decirlo– transmiten una armonía que pocos, o mejor dicho ningún ladrillo o tejado logran.
Para todos aquellos que quieran ver tanto el exterior como el interior diáfano de la vivienda, Green Box estará presente desde mañana lunes hasta el 25 de abril en Barcelona, con motivo de la Feria Internacional de la Construcción, Construmat 2009. Y si se ha construido en sólo 15 días, se desmontará en siete y se trasladará a Toledo, donde se instalará de forma definitiva. El jardín también, pues todo en esta casa puede desmontarse. Y si el dueño decide ampliarla o reducirla de tamaño también puede hacerse, incluso adoptar otros tipos de configuración arquitectónica, y sin esperar mucho tiempo, pues esta vivienda que, a pesar de ser prefabricada, pesa tres veces más que las convencionales, se ha construido en 20 veces menos tiempo. El futuro arquitectónico es hoy ya el presente.

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