domingo, 26 febrero 2017
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Las nuevas «top models» españolas

  • Cibeles amadrina a una nueva generación de modelos que pisa fuerte en Milán, París y Nueva York. Con apenas 20 años ya son veteranas en la pasarela y habituales en las revistas de moda

En el argot de la casa se las conoce como «new faces» por su juventud y lo revelador de su físico, aunque ya presumen de un curriculum que habla de madurez y grandes firmas. Son las «tops» españolas de última generación, que ya pisan los talones a sus compañeras Shaila Márquez y Marina Pérez, y que estos días hacen patria en Cibeles. Lo suyo con la Madrid Fashion Week es algo así como un matrimonio de conveniencia, pero de los que acaban bien. La pasarela española ha sido y es una lanzadera para sus carreras efervescentes. A cambio, este grupo de veinteañeras –o casi– aportan su frescura que la cuarta cita con la moda más importante del mundo busca.
Al frente de estas modelos con denominación de origen figura la madrileña Clara Alonso. Entró por la puerta grande del cielo «fashionista» en diciembre, cuando fichó como ángel para Victoria's Secret, y ayer aterrizó desde Nueva York, donde ha desfilado, entre otros, para Oscar de la Renta y Diane Von Furstenberg. «No vengo de estrella ni quiero que se me trate como tal, Cibeles es mi casa, ésta es mi familia», asegura con una humildad pegada a su sonrisa, pero sabedora de que todos los diseñadores la quieren para sí. Véase TCN, que ayer la eligió para cerrar el desfile inaugural.

Adolescentes prodigio
Clara compite en veteranía por los pasillos de Ifema con Elena Santamatilde. Aunque acaba de cumplir los 18 años, con quince debutó en Madrid.  Pero llegó la prohibición de desfilar a las menores, y tuvo que «exiliarse» a Nueva York, Milán, Grecia, Portugal... «Ahora ya soy legal», comenta orgullosa sobre su vuelta y la de su enigmática mirada, su mejor carta de presentación, aunque a ella le dé vergüenza reconocerlo. También fue quinceañera en Cibeles y en la extinta Gaudí, Nuria Fernández, que se vio por primera vez en una agencia de modelos por una apuesta de sus padres. Cuando tuvo  su carrera más o menos encauzada, la tuvo que interrumpir un año para terminar el Bachillerato. Todavía arrastra latín y griego, pero ya sabe lo que es buscarse la vida en Manhattan. Reconoce que desde entonces pisa «con más madurez y consciente de lo que es esto». Aquí, le rinden pleitesía Montesinos y Ángel Schlesser. Fuera ya cuentan con ella Armani y Ferretti .
Carla Crombie prepara su salto a la Gran Manzana después de conquistar el «Vanity Fair» europeo, sin olvidar que hace dos años era camarera en un hotel que ahora podría visitar como vip. Y aunque a sus 23 años no reniega de sus raíces, reconoce que «lamentablemente mi apellido escocés y mis rasgos me ayudan para que no se me identifique como española, porque todavía nos tienen en un segundo plano».
También juega a la ambigüedad con su origen Marina Jamieson –de padre norteamericano–. Con 17 años dio fuelle a su «book» por Londres, Australia y Tokio, y ahora, con 22, su ritmo es tan frenético –ha desfilado ya para Louis Vuitton y Salvatore Ferragamo–, que diariamente llama a su madre para que le confirme en qué ciudad trabaja. «Siento que mi carrera ha despegado tras mi paso por Cibeles», asegura Marina, que en 2007 ganó el premio L'Oreal a la mejor modelo. «Es más, tengo una maleta de emergencia en la puerta de mi casa en París, porque en más de una ocasión me han llamado para decirme que en media hora tenía que coger un vuelo para trabajar», asegura con su simpatía siempre como equipaje de mano.
Y si Marina improvisa una clase de pilates en el «backstage» para descargar algo de tensión, Laia Moliner estrena nervios. Cuando en septiembre comenzó con las clases de la Diplomatura de Diseño de Moda en Barcelona,  sus profesores le enviaron de inmediato a una agencia de modelos. En cuatro meses ha conquistado más de una plaza en Milán y París, y puede presumir de haber hecho editoriales para «Elle», «Marie Claire» y «Harper's Bazaar». En este su primer Cibeles –¡y qué Cibeles!– tiene lista de espera: Victorio&Lucchino, Miriam Ocáriz, Lemoniez… Así hasta pasar la decena. «En la universidad quería ser diseñadora y ahora estoy recibiendo día a día clases magistrales, explica «alucinada», porque su «composite» encabece más de un blog  del gremio y le cuelguen la etiqueta de «top brasileña». «Habrá que escribirles que Laia es española y de pata negra», sugiere.
«Estamos muy orgullosos de ellas, apostamos por las chicas españolas, no sólo porque barramos para casa, sino porque lo valen», explica Reyes Martínez, responsable del casting de Madrid Fashion Week. Con las fotos sobre la mesa de Clara, Nuria, Marina, Laia Elena y Carla, tiene claro cuál es la receta de su éxito: «Todas tienen algo en común, son mujeres camaleónicas, con carácter,  vitalidad y simpatía. Eso es lo que les están haciendo triunfar en el circuito internacional». Y lo que les queda.

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