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Los antiguos griegos empezaron a adorar a Zeus hace 3200 años en un monte en el Peloponeso

Las excavaciones llevadas a cabo por un equipo de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) en el Monte Lykaion, en Arcadia, una   región del Peloponeso griego, ha dado lugar a un hallazgo que podría explicar los orígenes de la religión en la Antigua Grecia. El doctor   David Gilman Romano y su equipo han descubierto evidencias de que el   culto al dios Zeus pudo nacer en el Monte Lykaion hace 3.200 años  --entre el 1.390 y el 1.291 antes de Cristo--, durante la época de la   civilización micénica en las tierras griegas. Si así fuera, Zeus   sería una de las pocas herencias de dicha civilización que   sobrevivieron a las migraciones dorias que se produjeron a finales del segundo milenio antes de Cristo.  
   El poeta griego Calímaco escribió en el siglo IV antes de nuestra Era un largo himno al dios Zeus en el que se preguntaba '¿Cómo   debemos cantar sobre él? ¿Cómo señor de Dicte o de Lykaion? Mi alma   está en duda'. El doctor Gilman Romano, investigador de la sección   mediterránea del Museo de la Universidad de Pensilvania, asegura que puede responder, en parte, a las dudas que en su día tuvo el poeta   nacido en Cirene, la actual Libia, hace más de 2.300 años: a Zeus se le puede denominar señor del Monte Lykaion, porque es allí donde   nació el culto al dios hace 3.200-3.400 años.  
   Las excavaciones arqueológicas que el investigador ha llevado a cabo en el Monte Lykaion en los últimos años parecen demostrar que el culto al 'rey' del panteón de la mitología griega se originó en este lugar, según informaciones del Museo de la Universidad de Pensilvania   recogidas por otr/press. Las evidencias que confirmarían que Zeus   'nació' en el Peloponeso han sido halladas en la cima Sur del Monte, donde, según la mitología, vivió Pelasgo, hijo de Gea (la Tierra)   primer hombre que habitó la Arcadia y padre de Licaón, que inició el   culto a 'Zeus Lykaion', cuyo altar se hallaba en ese lugar.  
   Cerca de una quincea de vasijas de origen micénico, junto a pequeñas figuras animales y humanas y otra miniatura de un hacha de   doble filo aparecieron en aquel lugar. Los investigadores también   encontraron allí huesos calcinados de animales, principalmente cabras 
y ovejas, otro indicador de los sacrificios que se llevaban a cabo en   el lugar en honor a Zeus. "Esta nueva evidencia sugiere con   contundencia que libaciones y fiestas tenían lugar en lo alto de la   montaña" durante el periódico micénico de la civilización arcaica   griega "entre 3.300 y 3.400 años" antes de la época actual.   

   Uno de los hechos más llamativos de este importante hallazgo   arqueológico es que se trata de una de las pocas evidencias del mundo   griego que demuestran que rasgos de la civilización micénica   sobrevivieron a la llegada de los dorios. Este pueblo, cuyo origen   todavía se discute -aunque se especula con la posibilidad de que   proviniesen de los Balcanes- sacudió por completo la vida en el Egeo,   hasta tal punto que su migración -o invasión, otro aspecto en   discusión por los historiadores- eliminó la mayor parte de rastros de   la civilización micénica, el mayor periodo de esplendor de la Grecia   arcaica.  
   Este periodo, entre XIV y XII siglos antes de nuestra Era,   coincide con la escritura Lineal B, en el que cada uno de los signos   representa a una sílaba y que precedió al posterior idioma griego,   según algunas hipótesis. De hecho, se han encontrado documentos   escritos con este tipo de signos que mencionan a Zeus como una deidad   recibiendo las ofrendas de los mortales. Otras pruebas mencionan una   altar a cielo abierto y un 'temenos' (o terreno sagrado sin más   construcción que un pequeño altar donde depositar las ofrendas al   dios) que bien podría ser el Monte Lykaio

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