lunes, 29 mayo 2017
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Muere en un incendio el guarda del antiguo frontón Beti Jai

  • ¿ Investigan si una estufa pudo ser el origen del fuego

MADRID- Tzsetzo Ivanov Filipov tenía 63 años y llevaba en España desde 1993. Había emigrado junto a su hermano Hristo, dejando en su país natal dos hijos y una mujer, de la que estaba divorciado. Ayer murió, quemado o asfixiado de manera aparentemente accidental, en el pequeño cubículo en el que trabajaba. Él era el encargado, desde mayo, de vigilar la puerta del que fuera el Beti Jai, el frontón más importante de Madrid en su época (y el más antiguo, edificado en 1893). Ahora es un edificio en semirruina en la calle Marqués de Riscal. Fue Hristo quien descubrió que algo no marchaba bien cuando, de camino a su trabajo, también en tareas de seguridad, se pasó a ver a su hermano, que debía estar terminando su turno. Eran las ocho de la mañana. llamó, pero nadie contestaba, y al empujar la puerta se encontró con una avalancha de agua. Desconcertado y asustado, llamó a la Policía y los servicios del Samur que, una vez allí, sólo pudieron confirmar el fallecimiento del guarda. Yacía muerto y con quemaduras por todo el cuerpo, boca abajo en la habitación del edificio que le servía de garita. El origen del fuego se desconoce aún, pero podría proceder de una estufa, que habría quemado una tubería provisional de pvc instalada en el lugar, y de allí provenía el agua. Al parecer, la decisión de emplear a un vigilante se tomó recientemente para evitar que el viejo frontón, que amenaza ruina, siguiera habitado por gente. También se había acometido alguna obra de pequeño calado, tras las reiteradas denuncias de los vecinos por el estado lamentable de un local que, no está de más recordarlo, tiene la calificación de Bien de Interés Cultural (BIC). Que goce teóricamente del mayor grado de protección urbanística no parece haber significado nada en la práctica: lo que fuera vistosa pista y lujosos graderíos está ahora olvidado. En 2003, tanto PSOE como PP incluyeron en su programa electoral la restauración del frontón Beti Jai y su uso como centro deportivo, pero tampoco esas promesas se materializaron. En 2005, sus propietarios intentaron convertirlo en un hotel. No se lo permitieron.

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