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«No es necesario estudiar para ser empresario»

Airis es una empresa familiar que comenzó siendo una pequeña tienda en 1992. Primero, en Guadalajara y después en Madrid. Sólo cuatro años más tarde, en 1996, Molera y sus socios montaron un mayorista informático que se llamó Infinity Sistem. Un proyecto que no ha dejado de crecer desde entonces, un 40 por ciento más por año durante las 12 temporadas siguientes. Han pasado ya más de tres lustros y, desde luego, la experiencia de José Vicente Molera como emprendedor es impagable.
-¿Realmente pensó que esa semillita se acabaría convirtiendo en un gran arbusto?
-No, en absoluto. Siempre he trabajado casi por hobby. Hay que basarse en tres parámetros. Primero, trabajar 14 horas diarias de lunes a domingo. Segundo, reinvertir los beneficios dentro de la empresa. Tercero, innovar en fórmulas de venta, producto, servicios, etc.
-¿Es difícil entrar en este mercado?
-Sí, complicadísimo. Entrar en un mercado maduro sí es difícil. Cuando nosotros empezamos, era la época en la que prácticamente estaban naciendo los PC. Era más fácil, se obtenían mayores márgenes, el producto era más caro, aunque se lograba ajustar el precio. No resultaba difícil adentrarse en este ámbito. Ahora es un momento en el que prácticamente nadie gana dinero. La tecnología como medio de negocio no se la recomendaría a nadie. A nosotros no nos cuesta tanto mantenernos, pues llevamos un tiempo y tenemos una marca reconocida.
-Lo mejor y lo peor de su trabajo.
-Cada año se han hecho cosas nuevas y, por tanto, cada uno ha tenido sus rosas y espinos, sus éxitos y fracasos. Lo más fácil ha sido la continuidad del trabajo y, sobre todo, poder desarrollar la creatividad que te permite ser propietario y no tener que preguntar a un consejo de administración. Lo más difícil probablemente es enfrentarse a la competencia, a los cambios del mercado no previstos, bajada de precios, crisis que no se prevén, la calidad del producto..
-¿Cuál es la clave para ganar a los competidores?
-El mercado es enorme, por lo que es una ventaja. Hay que mirar menos a los competidores y dedicarse más a innovar y a lanzar nuevos productos. Con esos productos y estrategias nuevas, siempre se encuentra una parcela en el mercado que permite sobrevivir.

-Usted ha estudiado Telecomunicaciones, ¿ha encontrado algún problema a la hora de ser empresario?


-Aunque estudié esa carrera, igual que mi hermano, hice un máster en dirección y administración de empresas. Así que sumo conocimiento técnico puro y también conocimiento empresarial. Los dos me sirven. Uno para crear productos, y otro para buscar fórmulas de financiación. Pero lo que más me ha servido ha sido el sentido común. Creo que no es necesario estudiar nada para ser empresario.
-¿El mercado nota la crisis?
-Parece que, según los últimos datos, sigue habiendo un crecimiento en el segmento de los ordenadores y grandes decrecimientos tanto en los electrodomésticos de la línea blanca como en la marrón.
-Ahora que existen los ordenadores ultraportátiles, ¿cuál es el futuro?
-Hemos detectado que la pantalla de 10 pulgadas es la perfecta. Eso no se reducirá, aunque tendrá más potencia, más contenidos y, posiblemente, experimentará una bajada de precio.
-¿Qué consejo daría a los futuros emprendedores?
-Si me basara en la escuela de negocios le diría que buscase algún fondo de capital de riesgo u otro socio financiero. Personalmente, recomiendo que crezca poco a poco con las posibilidades que él pueda tener y con negocios que se desarrollen en base a sus posibilidades.

EQUIPO
–¿Se considera el director adecuado para dirigir una empresa como Airis?


–Desde luego, no me considero un director perfecto. Lo que me ha dado mejor resultado ha sido aprovechar un equipo humano que trabaja conmigo desde el principio. Quizá tuve mucha suerte desde el inicio en este sentido. ¿Cómo tiene que ser a mi juicio un director? Pues bien, creo que un director tiene que innovar permanentemente, sabiendo lo que quiere el consumidor, lo cual exige un esfuerzo muy grande. Ser ahorrativo, aunque esto es una cultura de nuestra empresa en sí. Pensar que puedes tener unos años de crecimiento y no «apalancarse» hasta el máximo por si pasa algo.



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