jueves, 28 julio 2016
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Se acabó la fiesta: las sombras de la SGAE

  • LA SGAE SUFRE UNA DE LAS CRISIS más profundas de su historia. Sus grabaciones secretas en bodas han provocado un escándalo monumental. Mientras, un goteo de fallos judiciales adversos cuestiona el futuro de la entidad.

Puede que la avalancha de escándalos haya convertido a la SGAE en una de las instituciones más antipáticas del país. Pero ni su detractor más recalcitrante les regatearía un mérito: en esta España de trincheras, la entidad sigue siendo capaz de suscitar las alianzas más inusitadas. Anarquistas y liberales, rockeros y empollones, moros y cristianos...
Todos ellos se han unido en los últimos tiempos contra el organismo presidido por Teddy Bautista.  La SGAE pasa por uno de los momentos más delicado de su historia. Su imagen pública está sufriendo un daño incalculable. Cada vez más gente la identifica con subvenciones millonarias a artistas multimillonarios.
Y, para inflamar aún más la indignación popular, todas las semanas surgen nuevos ejemplos de su voracidad recaudatoria, que alcanza a las residencias de ancianos, los conciertos benéficos, los autobuses escolares e incluso las «sex shops». Ahí están los 20.000 euros que deberán abonar los Moros y Cristianos de Campello por derechos de autor de los últimos cuatro años. O los 1.100 que exigen a un bar de Mazaricos (La Coruña) por encender la televisión... pese a que, según la prensa gallega, ya lleva 23 años cerrado.

Goteo de derrotas
Y si la batalla de la opinión pública pinta mal, la SGAE tampoco puede buscar consuelo en los tribunales.
En los últimos tiempos, la entidad ha sufrido un goteo de dolorosas derrotas que afectan a los pilares de su actividad: desde sus métodos de recaudación hasta el polémico «canon». Todas unidas, estas sentencias están minando el andamiaje jurídico sobre el que la entidad ha construido su imperio. El escándalo estalló esta semana tras filtrarse que la SGAE sufrió una sanción por colar una cámara oculta en una boda.
Para la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), esta medida supuso una «violación de la intimidad» de los novios, por lo que hace un año impuso una multa de 60.101 euros, recurrida por la SGAE. Además, la AEPD asegura que recientemente ha recibido una segunda denuncia contra la entidad que sigue pendiente de resolución. «Ya está bien de actitudes propias de Mortadelo y Filemón, de ir con el zapatófono a ver si cazan a alguien», denuncia Joaquín Moeckel, el abogado que llevó el caso, mientras que la entidad se niega a confirmar o desmentir la supuesta denuncia. La noticia ha destapado el creciente papel de los detectives en las actividades de la SGAE.
Aunque la entidad admite que hace tiempo que recurre a estos profesionales, se desconocía que su uso estuviese tan extendido. Según fuentes del sector, su principal objetivo son los bares que se niegan a atender a los recaudadores. Para acumular pruebas en su contra, envían a un detective con una cámara oculta. Posteriormente, un perito de la SGAE analiza la grabación a la caza de canciones que estén en su catálogo. Y, con estos datos, se plantan ante el juez y exigen una compensación económica.

Empresas fantasma
Otra de las prioridades de la entidad es detectar a las empresas que se niegan a pagar el polémico canon. Y algunas de ellas denuncian el acoso de agencias de detectives como Método 3, famosa por sus trabajos para la familia McCann, cuya hija Maddie desapareció en Portugal el año pasado.
En concreto, la asociación Apemit, que agrupa pequeñas empresas del sector informático que han llevado a los tribunales esta tasa, asegura que la agencia ha utilizado empresas «fantasma» para infiltrarse en sus redes.
La SGAE, y Método 3, mientras tanto, se niegan a comentar estas acusaciones. Según el abogado de la asociación, Josep Jover, los intentos han sido múltiples. Así, asegura que la agencia trató de comprar CDs sin canon a una de las tiendas y dio como dirección de entrega su propia sede.
También solicitó afiliarse a la organización mediante una empresa ficticia, pero los responsables de Apemit les detectaron a tiempo. Al parecer, la tienda no existía y, además, la agencia había vuelto a usar propia sede como dirección de contacto. «Se valen de métodos chapuceros: nos bastó una búsqueda en Google para darnos cuenta de que era todo falso», denuncia Jover.

Jueces reticentes
El recurso a los detectives es un síntoma de las crecientes dificultades de la SGAE para ganar sus demandas judiciales. Los jueces son cada vez menos receptivos a las exigencias de la entidad y, por tanto, piden más pruebas de que los acusados han explotado música gestionada por la entidad. «Por eso, la SGAE tiene que hacer un mayor esfuerzo y, como se declaró en el caso del salón de bodas, en ocasiones podría entrar en conflicto con el derecho a la intimidad», asegura David Bravo, abogado especializado en propiedad intelectual.
De hecho, cada vez más bares están obteniendo en los tribunales el derecho a no pagar derechos. El primer caso se produjo hace un par de años, cuando la Asociación Cultural Ladinamo de Madrid demostró que no pinchaba canciones de socios de la SGAE.
En su caso, toda su música contaba con licencia «copyleft», un modelo opuesto al «copyright» y a los derechos de autor tradicionales.
«Desde entonces, ha habido un total de nueve sentencias en este sentido», asegura Javier de la Cueva, un abogado que ha colaborado en varios de estos casos. «En estos dos años se ha abierto una brecha significativa y cada vez hay más posibilidades de ganar a la SGAE en los tribunales». Por si fuera poco, el otro pilar de la estrategia de la entidad, el polémico canon, también está encallado en los tribunales. Es cierto que, como dicen en la SGAE, la tasa sigue plenamente vigente.
Sin embargo, un reciente auto de la Audiencia de Barcelona supuso un duro varapalo para la entidad. En ella, el juez pidió al Tribunal de las Comunidades Europeas que dictaminase si el canon se adecúa a la directiva sobre el sector. Y hasta que no se resuelva el caso, lo que supondrá un parón de al menos dos o tres años, el asunto seguirá envuelto en las neblinas de la inseguridad jurídica.

Canon a terceros
Si Europa anulase el canon, los pagadores podrían interponer una demanda para obtener la devolución. Pero, ante la dificultad de este proceso, algunas empresas están optando por no pagarlo. O, en el caso de dos clientes de Javier de la Cueva, por hacer los pagos a una tercera parte, como una notaría. «Así demuestran que no se niegan a pagar, pero que no quieren darle el dinero a la SGAE porque saben que si se anula el canon no se lo van a devolver», señala.
Así, la entidad de Teddy Bautista está asediada por todos los flancos. Por un lado, la revolución tecnológica está cuestionando la viabilidad de controlar los derechos de autor de la manera en que se venía haciendo. Por el otro, su descrédito ante la opinión pública dificulta cualquier reforma legal a su favor.
Y, por ello, cada vez más autores cuestionan el modelo de la entidad que custodia sus derechos. «Hace diez años, era una entidad cariñosa a los ojos de los ciudadanos», recuerda el músico Luis Cobos, candidato independiente a la Junta Directiva de la SGAE en las elecciones de 2007.
«Representaba a los músicos, a la gente que te entretenía. Ahora, su afán recaudatorio ha hecho que estemos mal vistos y eso me duele mucho». Un claro ejemplo es el canon. Por ello, cada vez más voces reclaman una reforma en profundidad de la SGAE. Para Javier de la Cueva, «es necesario» que exista una entidad de gestión que vele por los intereses de los artistas. «El problema es que vulneren libertades fundamentales de las personas», puntualiza.
Mientras, David Bravo reduce los problemas de la entidad a un concepto bien simple: su visión del mundo no encaja con la realidad social. «Por eso, cada vez más jueces dictan sentencias en contra de sus intereses», asegura. «Y ese choque, tarde o temprano, se resolverá a favor de lo que es imparable, que es la realidad social cotidiana».

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