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La purga sin precedentes del príncipe Salman asienta su poder

La detención de medio centenar de miembros de la realeza conmociona la gerontocracia saudí

  • El rey de Arabia Saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud
    El rey de Arabia Saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud / Reuters
Ethel Bonet.  Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de noviembre de 2017. 03:58h

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Ethel Bonet.  Beirut. 4/11/2017

Una purga sin precedentes en Arabia Saudí despeja el camino al príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, para su ascensión al trono. Más de medio centenar de personas influyentes entre príncipes, ministros y hombres de negocios fueron detenidas ayer en el marco de la campaña anticorrupción, que dirige el mismo Bin Salman. Entre los detenidos se encuentra el príncipe Alwaleed Bin Talal, una de las mayores fortunas del mundo, así como una decena más de príncipes, 38 ministros y varios hombres de negocios. El arresto del príncipe Bin Talal provocó caídas en las bolsas de Arabia Saudí, Dubai y Qatar, afectado a todos los valores en los que el príncipe inversor tiene participaciones. Así, la firma de inversiones Kingdom Holding, propiedad de Alwaleed se hundió un 9,9%. También afectó a otras inversiones del príncipe millonario como News Corp., Twitter Inc., JD.com Inc. y las cadena hoteleras Four Seasons y Accor Hotels.

La nueva medida impulsada por el monarca saudí para combatir la corrupción en el reino le da poderes ilimitados a Bin Salman para hacer y deshacer a su antojo cambios en la cúpula militar y en el Gobierno. El joven príncipe heredero tiene la autoridad de emitir órdenes de arresto y prohibición de viajar al extranjero, además de congelar los bienes de todos aquellos ministros y ex ministros que podrían oponerse a su ascenso de vértigo como sucesor de la corona saudí. El comité anticorrupción reabrió la investigación de dos casos relacionados con unas inundaciones ocurridas en la ciudad de Yeda en 2009 y con el brote del coronavirus, también conocido como síndrome respiratorio de Oriente Medio (SROM), que causó la muerte de medio millar de personas entre 2012 y 2015.

«Las leyes se aplicarán con firmeza para todos los que tocan el dinero público y no lo protegieron, abusando de su poder e influencia», dijo el rey Salman en declaraciones transmitidas ayer por la televisión estatal. «Esto se aplicará a a todos por igual, grandes y pequeños, y no temeremos a nadie», agregó el monarca saudí. Además de la operación anticorrupción, hay que sumar otros cambios anunciados por separado este mismo sábado en áreas sensibles del país. El rey Salman destituyó al responsable de la Guardia Nacional, al comandante de la Armada y al ministro de Economía. Al frente de la Guardia Nacional fue despedido el príncipe Mobeib Bin Abdalá por motivos que no fueron especificados, y será sustituido por el príncipe Jaled Bin Ayaf. El ministro de Economía y Planificación, Adel al Faqieh, fue relevado por Mohamed al Tuwaiyri, también por motivos no aclarados por la casa real. El comandante de la Armada, el almirante Abdalá Bin Sultan Bin Mohamed al Sultan, que se retira, fue reemplazado por el hasta ahora vicealmirante Fahd Bin Abdulah al Gifaili.

El rey Salman ya había dejado de lado a otros altos miembros de la familia real para evitar cualquier oposición al príncipe heredero. Sin duda la destitución del jefe de la Guardia Nacional, una institución que ha sido controlada por el clan del difunto rey Abdalá, provocará mayores fisuras dentro de la familia real. Arabia Saudí, aunque nunca fue una democracia, había sido gobernada durante décadas por un amplio consenso entre la extensa familia real, que tenía el control de diferentes agencias gubernamentales. Este sistema de sucesión ha reprimido cualquier intento de reformar el reino para reducir la dependencia de la economía del petróleo. Precisamente, Bin Salman se presenta como el reformador de la tradicional Arabia Saudí. En su meteórico ascenso al poder desde 2015 el príncipe heredero ha anunciado planes para vender una participación en el gigante petrolero Saudi Aramco y crear el mayor fondo de riqueza soberana del mundo, y ha puesto fin a algunas restricciones sociales, incluida la prohibición de conducir a las mujeres que podrán ponerse al volante a partir de junio de 2018.

Los analistas consideran que esta decisión va más allá de la mera lucha contra el fraude: se trata de la «tapadera» que esconde el primer paso hacia la modernización del país. El analista Marwan Bishara advirtió de que el reino está al borde de «cambios dramáticos» más allá de la economía. «Hay que recordar que Bin Salman fue ministro de Defensa en 2015. Ahora es el jefe de las fuerzas del orden y ayer se hizo con el control del tercer aparato de seguridad más importante del país, la Guardia Nacional».

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